Los astronautas de la misión Artemis II de la NASA dedicaron alrededor de siete horas a contemplar la Luna durante su sobrevuelo del lunes, pero interrumpieron sus observaciones durante 53 minutos para estudiar un eclipse solar total visible desde la nave espacial Orion, bautizada como Integrity.
Desde la perspectiva de la tripulación, la Luna apareció mucho más grande que el Sol, ocultando parcialmente su disco y permitiendo observar una porción de la corona solar, la tenue atmósfera exterior del astro rey. Este fenómeno cósmico solo fue posible gracias a la ventana de lanzamiento elegida; un despegue más alejado del 1 de abril habría hecho que los astronautas se perdieran el evento.
A diferencia de los eclipses vistos desde la Tierra, donde la Luna y el Sol parecen del mismo tamaño, en la Integrity la Luna se ve significativamente mayor, por lo que los astronautas solo pudieron apreciar parte de la corona. La oficial científica de Artemis II, Kelsey Young, destacó la singularidad del momento durante una conferencia de prensa.
“Eso es algo muy, muy único de esta misión”, señaló Young, quien explicó que el sobrevuelo lunar incluyó objetivos científicos específicos para estudiar la actividad solar durante el eclipse, con el fin de mejorar el conocimiento sobre el funcionamiento del Sol y su influencia en el sistema solar.
Durante el evento, la tripulación también tuvo la oportunidad de observar planetas como Mercurio, Venus, Marte y Saturno, además del tenue resplandor de la Tierra iluminando la cara cercana de la Luna, conocido como luz cenicienta.
El eclipse concluyó con un amanecer lunar exclusivo para los astronautas, cuando el Sol reapareció por detrás de la Luna.
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