Tokio, Japón.– El histórico liderazgo que Japón ostentó durante décadas en la industria de la robótica global ha sido superado por el avance industrial, el abaratamiento de costos y la consolidación de la cadena de suministro de su principal rival regional: China. Lo que por años se consideró una hegemonía indiscutible del sector tecnológico nipón, hoy en día se ha transformado en un mercado dominado por fabricantes chinos, especialmente en el segmento de los robots humanoides e industriales.
Durante la reciente edición de la Humanoids Summit celebrada en Tokio, el debate central de la industria no se enfocó en los logros locales, sino en la manera en que las firmas japonesas pueden insertarse en nichos específicos frente a la competitividad asiática continental. Actualmente, empresas emergentes chinas como Unitree Robotics manufacturan miles de unidades de bajo costo que se comercializan por montos inferiores a los 5 mil dólares, una dinámica de producción masiva y precios reducidos que los competidores internacionales difícilmente logran emular.
El auge de este ecosistema tecnológico se encuentra estrechamente vinculado con el desarrollo de la industria de vehículos eléctricos en el territorio chino, compartiendo proveedores que anteriormente surtían componentes automotrices y que ahora manufacturan sensores, cámaras, baterías y articulaciones. Como reflejo de esta capacidad logística concentrada en centros como Shenzhen, firmas locales como UBTech logran abastecer más del 90 por ciento de sus requerimientos de hardware con insumos nacionales, reduciendo las importaciones casi con exclusividad a chips de control informático.
En el ámbito de la automatización fabril, el despliegue chino muestra un ritmo sin paralelismo internacional, registrando más de dos millones de robots industriales operando en sus plantas hacia el año 2024, una cifra que contrasta con el repliegue de instalaciones nuevas en mercados clave como Japón, Estados Unidos, Corea del Sur y Alemania. Asimismo, el flujo de capital hacia el sector reportó una inversión superior a los 5 millardos de datos en empresas emergentes de humanoides durante el año 2025.
Pese al avance en manufactura y ensamblaje, el sector aún enfrenta brechas importantes en materia de productividad y desarrollo de software autónomo, obligando a los desarrolladores a depender de plataformas de simulación extranjeras como las suministradas por la estadounidense Nvidia para el entrenamiento cognitivo de las máquinas. Ejecutivos de la industria reconocen que la eficiencia operativa de los modelos humanoides actuales en tareas de fábrica se sitúa en torno al 30 por ciento respecto a la mano de obra humana, confirmando que la inserción de estos dispositivos en entornos laborales complejos y dinámicos sigue representando el principal desafío tecnológico a resolver a mediano plazo.



