Ciudad deMéxico.- La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos Galván, rechazó categóricamente las acusaciones procedentes del Gobierno Federal que la vinculan con la supuesta autorización de operaciones de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos en territorio estatal. Durante una entrevista en el programa de la periodista Adela Micha transmitido en la plataforma La Saga, la mandataria estatal reveló los pormenores del encuentro privado que sostuvo con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, para aclarar la controversia política y de seguridad nacional.
En la transmisión en vivo de este espacio informativo, Campos Galván relató que el titular de la política de seguridad federal reconoció explícitamente la falta de implicación del ejecutivo estatal en las maniobras tácticas de las agencias extranjeras. La gobernadora citó textualmente las palabras expresadas por el funcionario durante su encuentro bilateral de una hora, afirmando de manera directa: «Harfuch ya sabía que no tenía conocimiento de agentes». De igual forma, al referirse al posicionamiento formal del secretario federal ante los medios tras la reunión, recordó el deslinde técnico de las dependencias de inteligencia: «No tenemos pleno conocimiento de qué estaban haciendo estas personas, pero eso ya lo determinará la propia Fiscalía General de la República».
La titular del Ejecutivo en Chihuahua aprovechó el espacio para desmentir las versiones que señalaban un supuesto desaire telefónico hacia la titular del Poder Ejecutivo federal a través de la línea de comunicación directa conocida como el teléfono rojo, explicando que se encontraba fuera de sus oficinas oficiales en el momento de la llamada. Respecto a la embestida discursiva de la dirigencia de Morena, la cual ha promovido solicitudes de desafuero y amagos de juicio político por presunta traición a la patria debido al operativo del 18 de abril contra laboratorios de narcóticos, la mandataria respondió con firmeza frente a las presiones del altiplano central.
Al concluir su intervención, Campos Galván reafirmó que no abandonará la administración del estado ante las descalificaciones de carácter electoral y descartó la existencia de citatorios o indagatorias formales en su contra por parte del Ministerio Público Federal. La gobernadora resumió su postura de resistencia defensiva frente al aparato de la llamada cuarta transformación manifestando de forma categórica: «Me han amenazado con juicio político y traición a la patria… pero sé que tengo la razón y eso me da muchísima paz. No tengo por qué renunciar».
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