Tijuana, Baja California.- En el corazón de la región California , donde la frontera se transforma en catalizador de ideas, se inauguró el Encuentro Nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana con un llamado urgente a la colaboración transfronteriza. Bajo el título «Visión empresarial binacional», expertos y líderes del sector privado analizaron los desafíos y horizontes que moldean la relación entre México y su vecino del norte, en un foro que por primera vez incorpora una agenda compartida con Estados Unidos.
El diálogo, que abrió las actividades del magno evento el pasado 13 de noviembre, reunió a Francisco Javier Guerrero Aguirre, exsecretario para el Fortalecimiento de la Democracia de la Organización de Estados Americanos, y a Alejandro Delgado Ayala, director ejecutivo de MTX Latam y vicepresidente de la Asociación de Empresarios Mexicanos en Estados Unidos. Moderados por José Mario Sánchez Soledad, presidente del Comité Nacional de Migración de Coparmex, los panelistas coincidieron en que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá representa no solo un instrumento comercial, sino una plataforma para edificar un desarrollo inclusivo y sostenible.
Guerrero Aguirre, abogado y académico con vasta experiencia en asuntos hemisféricos, enfatizó los retos geopolíticos que acechan la integración regional. Desde su trayectoria en la OEA, donde impulsó iniciativas para robustecer las instituciones democráticas, alertó sobre las tensiones migratorias y las disputas laborales que podrían erosionar los avances del tratado. «La democracia no se fortalece en aislamiento; requiere de alianzas que aborden la movilidad humana como un activo compartido, no como una carga», reflexionó, recordando cómo la pandemia y las cadenas de suministro globales han expuesto vulnerabilidades en la frontera.
Por su parte, Delgado Ayala, emprendedor con raíces en el nearshoring y foros bilaterales, iluminó las oportunidades que surgen de la reconfiguración industrial. Como cofundador de una firma dedicada a conectar mercados latinoamericanos con el norte, destacó cómo Baja California emerge como eje estratégico para la innovación tecnológica y la manufactura avanzada. «El tratado nos obliga a pensar en grande: invertir en talento local y en infraestructura que una, en lugar de dividir», argumentó, citando el potencial de CaliBaja para atraer inversiones en energías renovables y digitalización, impulsando un crecimiento que beneficie a comunidades de ambos lados.
Sánchez Soledad, empresario juarense y defensor de la reintegración de connacionales retornados, moderó con maestría el intercambio, subrayando la necesidad de políticas que humanicen la migración. Historiador por formación, recordó que la historia de la frontera es una de complementariedad, no de confrontación, y abogó por programas que faciliten la inserción laboral de deportados, convirtiendo el éxodo en un retorno productivo.
Este foro, extendido a San Diego para su dimensión binacional, forma parte de un encuentro que congrega a cientos de líderes empresariales, académicos y autoridades. En un México que enfrenta incertidumbre electoral al norte, el mensaje fue claro: el futuro se gesta en la colaboración, no en el repliegue. Con énfasis en temas como la sostenibilidad y la empatía corporativa, Coparmex posiciona a Tijuana como epicentro de propuestas concretas para un desarrollo armónico. Así, en la intersección de dos naciones, se teje una visión donde el comercio fluye con justicia social, y la frontera deja de ser línea divisoria para convertirse en puente de prosperidad compartida.



