Los Ángeles, California.- Ante los mensajes y medidas de la administración de Donald Trump, líderes, funcionarios y organizaciones cívicas demócratas en Estados Unidos están implementando estrategias preventivas para proteger las elecciones de mitad de periodo.
Las acciones defensivas abarcan diversos frentes a nivel nacional:
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Alcaldes de grandes ciudades dotan de botones de pánico a los trabajadores electorales frente a posibles cuestionamientos de escépticos.
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Funcionarios estatales y de condados distribuyen respuestas ante redadas migratorias planificadas en las inmediaciones de los centros de votación.
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Equipos jurídicos redactan de manera anticipada recursos legales para frenar posibles incautaciones de boletas electorales.
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Asesores en Washington preparan a legisladores para refutar en el debate público acusaciones infundadas de fraude en distritos competitivos.
Estas medidas responden a los intentos del presidente Trump por reescribir las normas electorales a nivel nacional mediante órdenes ejecutivas y medidas administrativas, además de sus declaraciones sobre el sistema de votación estadounidense y sus advertencias de tomar el control en estados demócratas. Expertos electorales reiteran que no existe evidencia de fraude generalizado en las elecciones del país.
Gran parte de esta labor se ejecuta de manera discreta para evitar revelar la estrategia general o generar temores innecesarios entre la ciudadanía. Justin Vail, representante de la organización Protect Democracy, advierte que estas acciones buscan contrarrestar un esquema de interferencia de tres fases que comprende engañar a los votantes antes de los comicios, perturbar el proceso de votación y desconocer resultados desfavorables posteriormente.



