Ciudad de México.- La reciente acusación formal del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ha devuelto al centro del debate público la declaración de Ismael el Mayo Zambada García. El testimonio del líder criminal, emitido tras su captura en julio de dos mil veinticuatro, contradice las versiones oficiales del gobierno estatal y vincula directamente al mandatario con una reunión donde presuntamente se fraguó su entrega y se cometió el asesinato de un actor político de la entidad.
De acuerdo con el relato de Zambada, su traslado a territorio estadounidense no fue una entrega voluntaria, sino producto de una emboscada en el centro de eventos Huertos del Pedregal, en Culiacán. El capo asegura que fue convocado por Joaquín Guzmán López con el propósito de mediar en un conflicto político entre el gobernador Rocha Moya y el entonces rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuen Ojeda. Según el documento, en el lugar estarían presentes el propio gobernador y miembros de la facción de los Chapitos.
El testimonio de Zambada arroja luz sobre la muerte de Héctor Cuen, quien según la versión de las autoridades sinaloenses murió en un intento de robo en una gasolinera. Sin embargo, el narcotraficante sostiene que el político fue ejecutado en el mismo sitio y momento en que él era sometido por un grupo de hombres para ser llevado por la fuerza a El Paso, Texas. En este encuentro, Zambada afirma que iba escoltado por José Rosario Heras López, un comandante de la Policía Judicial del Estado, lo que refuerza la tesis estadounidense sobre la infiltración del cártel en las corporaciones de seguridad.
La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York ha integrado estos elementos en una acusación que describe una red de protección institucional en Sinaloa. Mientras el gobernador Rocha Moya ha negado sistemáticamente haber asistido a dicha reunión o tener nexos con el crimen organizado, los documentos desclasificados esta semana sugieren que las agencias estadounidenses han dado validez a la versión de la emboscada como parte de su caso contra la cúpula política sinaloense.
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