Ciudad de México.- A menos de dos meses de que inicie la Copa del Mundo, el fútbol mexicano se encuentra sumergido en una tormenta de desorganización y conflictos de interés que han puesto en jaque la preparación del equipo coanfitrión. La falta de planeación efectiva y la ruptura de acuerdos entre los dueños de los clubes y la Federación Mexicana de Fútbol han desatado un escándalo que escaló hasta convertirse en un ultimátum por parte del cuerpo técnico nacional, evidenciando una fractura profunda en la estructura del balompié doméstico.
El conflicto estalló este miércoles, fecha en la que debían concentrarse 12 seleccionados de la liga local bajo un pacto previo que establecía una preparación de 30 días antes del torneo. La controversia surgió cuando el Toluca, con anuencia de Mikel Arriola y Duilio Davino pero sin informar a Javier Aguirre, pretendió utilizar a Jesús Gallardo y Alexis Vega para la vuelta de las semifinales de la Copa de Campeones de la Concacaf ante el LAFC. Esta decisión provocó la furia de Amaury Vergara, dueño de Chivas, quien reclamó a sus cinco seleccionados para la Liguilla local bajo el argumento de que los acuerdos solo son válidos si todas las partes los respetan.
Ante el caos generado por la doble gestión de los directivos, la Selección Mexicana emitió un comunicado apresurado que funcionó como una sentencia definitiva: los jugadores debían presentarse a cenar esa misma noche en el Centro de Alto Rendimiento o quedarían fuera de la lista mundialista. Es algo en lo que no podemos ser flexibles ni mucho menos, advirtió el técnico Javier Aguirre en conferencia de prensa, intentando retomar una autoridad que se vio vulnerada por los arreglos paralelos entre la Liga MX y el club mexiquense.
Mientras el Tri se prepara para enfrentar a Ghana, Australia y Serbia en duelos amistosos previos a su debut contra Sudáfrica el 11 de junio, la sensación de improvisación predomina en el entorno. A pesar de haber tenido ocho años para planificar la justa en casa, la federación enfrenta acusaciones de falta de mando real y una pésima gestión del calendario, lo que ha empañado el camino hacia el Mundial y ha dejado a la afición con más dudas que certezas sobre el rumbo deportivo del equipo nacional.
Relacionado