El Paso, Texas.- Una delegación de alto nivel del Departamento de Estado de los Estados Unidos, encabezada por Monica Ager Jacobsen y Chris Landberg, se encuentra en la ciudad de El Paso para supervisar la implementación de la nueva estrategia de seguridad nacional contra las organizaciones criminales transnacionales. Los funcionarios arribaron a la frontera con el objetivo de alinear los recursos de la Oficina de Contraterrorismo con las capacidades operativas de las agencias locales, marcando un cambio significativo en la forma en que Washington aborda la crisis del fentanilo y la violencia de los cárteles mexicanos.

Monica Ager Jacobsen, titular de la Oficina de Contraterrorismo, destacó durante las mesas de trabajo que la administración actual no escatimará en el uso de herramientas legales y tecnológicas para neutralizar las amenazas. «Estamos integrando plenamente nuestras capacidades de contraterrorismo para desmantelar las redes logísticas de estas organizaciones que tanto daño causan a nuestras comunidades», afirmó la funcionaria, subrayando que la prioridad es la protección de la seguridad nacional estadounidense mediante una vigilancia más agresiva.

Por su parte, Chris Landberg, subsecretario adjunto en la oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley, enfatizó que la presencia de este equipo en la zona limítrofe busca fortalecer la colaboración interinstitucional bajo las directrices del presidente Donald Trump. «Nuestra misión en El Paso es asegurar que las prioridades de la estrategia nacional de control de drogas se ejecuten con precisión en el terreno, cortando los flujos financieros y operativos de los cárteles», declaró Landberg, quien coordina los esfuerzos de apoyo a las policías locales y federales en la franja fronteriza.
Los encuentros han incluido sesiones informativas con directivos de la Patrulla Fronteriza y especialistas en inteligencia criminal, enfocándose en la detección de precursores químicos y el rastreo de transacciones monetarias ilícitas. Esta visita oficial se percibe como un endurecimiento de la política exterior estadounidense, al aplicar criterios de lucha contra el terrorismo en la persecución del narcotráfico. La presencia de estos mandos en El Paso anticipa una fase de operativos conjuntos más intensos y una mayor presión hacia las autoridades mexicanas para la captura de objetivos de alto valor estratégico.



