Ciudad Juárez, Chih.- La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) anunció este viernes la revocación de la licencia de CIBanco, marcando el inicio de su proceso de extinción. Esta decisión, solicitada de manera voluntaria por los accionistas del banco, responde a las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el pasado 25 de junio, que acusó a CIBanco, junto con Vector e Intercam, de presuntas actividades de lavado de dinero y vínculos con el tráfico ilícito de opioides.
Las medidas estadounidenses, que prohíben a las instituciones señaladas realizar operaciones con contrapartes en EE UU a partir del 20 de octubre, han asestado un golpe definitivo a la operatividad de CIBanco, llevándolo al colapso.
La CNBV informó que, a partir del 13 de octubre, comenzará el proceso de pago de los depósitos asegurados a los ahorradores, conforme a la normativa mexicana. El Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) cubrirá hasta 400,000 unidades de inversión, equivalentes a aproximadamente 3.4 millones de pesos por persona, siempre que se trate de depósitos asegurados y no estén excluidos por la ley. Entre las exclusiones se encuentran los depósitos a favor de accionistas, miembros del consejo de administración y funcionarios de los dos primeros niveles jerárquicos de CIBanco. Desde este viernes, el banco ha suspendido todas las operaciones bancarias, salvo los pagos relacionados con créditos contratados por sus clientes.
CIBanco, fundado en 1983 como casa de cambio corporativa, obtuvo su autorización para operar como banco en 2008 y se consolidó como uno de los principales gestores de fideicomisos en México. Sin embargo, su situación se deterioró drásticamente tras las acusaciones del Departamento del Tesoro, que señaló al banco por facilitar operaciones del Cártel del Golfo, el Cártel de los Beltrán Leyva y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Según las autoridades estadounidenses, CIBanco desempeñó un papel clave en la canalización de pagos para empresas mexicanas involucradas en la adquisición de precursores químicos para actividades ilícitas. Las investigaciones revelaron que, entre 2012 y 2018, se incautaron al menos cuatro cargamentos relacionados con una empresa mexicana, que contenían precursores químicos o drogas como metanfetamina.
El impacto de las sanciones se reflejó en las finanzas del banco. A agosto, los activos de CIBanco ascendían a 68,658 millones de pesos, lo que representa una caída del 48% en comparación con el mismo periodo de 2024. La incertidumbre desató una fuga de clientes y el abandono de fideicomisos, lo que llevó a la institución a desprenderse de parte de sus operaciones. En agosto, CIBanco vendió su negocio fiduciario a Banco Multiva y su cartera automotriz a BanCoppel, en un intento por mitigar el impacto de la crisis.
La CNBV destacó que la decisión de los accionistas busca proteger los intereses de los clientes en un contexto de inviabilidad operativa. Con el proceso de liquidación en marcha, CIBanco se convierte en un caso emblemático de las consecuencias de las sanciones internacionales por presuntas actividades ilícitas, marcando el fin de una institución que, durante décadas, tuvo un lugar relevante en el sistema financiero mexicano.



