BEIJING, China. — La presidenta del Kuomintang (KMT), Cheng Li-wun, llegó este martes a China continental invitada por el presidente Xi Jinping, en una visita que ella misma definió como un “viaje por la paz” y que marca la primera incursión de un líder opositor taiwanés en una década.
La delegación de Cheng comenzó su recorrido de seis días en Shanghái y tiene previsto concluir en Beijing. Aunque no se confirmó si se reunirá directamente con Xi, la visita se produce en un momento de alta tensión en el estrecho de Taiwán y a solo semanas de la cumbre prevista entre Xi y el presidente estadounidense Donald Trump en mayo.
Antes de partir de Taipéi, Cheng declaró a los periodistas que Taiwán “no debe escatimar esfuerzos para evitar la guerra” y que su objetivo es demostrar que “no es solo Taiwán el que espera unilateralmente la paz”. Añadió que espera que el viaje muestre “la sinceridad y la determinación” del Partido Comunista Chino (PCCh) para resolver las diferencias mediante el diálogo.
En paralelo, el parlamento taiwanés —controlado por la oposición— ha bloqueado un presupuesto especial de defensa por 40,000 millones de dólares solicitado por el gobierno del Partido Democrático Progresista (PDP) para adquirir armamento estadounidense y fortalecer la industria local de defensa.
China, que reclama Taiwán como parte de su territorio y no descarta el uso de la fuerza, ha intensificado su presión militar con casi diarios sobrevuelos de aviones de guerra y navegaciones de buques cerca de la isla, además de ejercicios con fuego real. El Departamento de Estado de Estados Unidos criticó estas acciones por “aumentar las tensiones innecesariamente”.
Beijing también expresó su firme oposición a las ventas de armas estadounidenses a Taiwán, especialmente el paquete de más de 11,000 millones de dólares anunciado por la administración Trump en diciembre, que incluye misiles de alcance medio, obuses y drones. Una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, reiteró que “la oposición de China a los vínculos militares entre Estados Unidos y Taiwán es constante y clara” y que las relaciones con Taiwán son un asunto interno chino.
El KMT, partido fundado por los nacionalistas que huyeron a Taiwán en 1949 tras perder la guerra civil contra los comunistas, defiende el principio de “una sola China” —interpretado como la República de China— y promueve un acercamiento dialogado con Beijing. Esta postura contrasta con la del partido gobernante, el PDP, que considera a Taiwán un país soberano.
Analistas señalan que, aunque Cheng no puede firmar acuerdos vinculantes para toda la isla, su visita podría servir para restablecer canales de diálogo entre partidos o fortalecer lazos entre localidades gobernadas por el KMT y ciudades chinas. Además, podría contribuir a rebajar temporalmente el perfil del tema Taiwán en la próxima cumbre Xi-Trump, permitiendo que Washington y Beijing se centren en asuntos comerciales.
La llegada de Cheng generó manifestaciones tanto de apoyo como de rechazo en el aeropuerto de Taipéi, donde decenas de personas se concentraron con pancartas y consignas.
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