Ottawa, Canadá. — El primer ministro canadiense, Mark Carney, minimizó las recientes amenazas de aranceles del 100% lanzadas por el presidente estadounidense Donald Trump, calificándolas como «fanfarronadas» o tácticas de posicionamiento negociador previas a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) este año.
Carney afirmó que algunos comentarios y posturas de Trump deben interpretarse en el contexto más amplio de su estilo como «negociador fuerte». «Espero una revisión robusta» del T-MEC, enfatizó, aclarando que no se trata de una renegociación completa como en el pasado, sino de un proceso previsto en el acuerdo.
Las declaraciones surgieron tras la amenaza de Trump el fin de semana pasado: imponer aranceles del 100% a importaciones canadienses si Ottawa avanzaba en un acuerdo comercial con China. Carney reiteró que Canadá no busca un tratado de libre comercio integral con Beijing, sino un «acuerdo comercial limitado» en sectores específicos, similar al que Trump negoció con Xi Jinping el año pasado.
El ministro de Comercio, Dominic LeBlanc, confirmó conversaciones con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, destacando que el pacto con China aborda «unos pocos sectores» y no viola el T-MEC. Recordó que en 2024 Canadá alineó aranceles con EE.UU. contra vehículos eléctricos chinos (100%) y acero/aluminio (25%), y China respondió con medidas similares contra productos agrícolas canadienses.
Sin embargo, Carney rompió parcialmente con esa línea al reducir el arancel del 100% a autos eléctricos chinos durante una visita a Beijing, permitiendo hasta 49,000 unidades iniciales a 6.1% (creciendo a 70,000 en cinco años), a cambio de menores gravámenes chinos a exportaciones canadienses como canola. Argumentó que esto pondrá «decenas de miles de vehículos eléctricos asequibles» en el mercado canadiense, representando solo el 3% de las ventas anuales (1.8 millones de unidades), y anticipó inversiones chinas en la industria automotriz canadiense en tres años.
El intercambio forma parte de una escalada verbal entre ambos líderes. Trump ha cuestionado la soberanía canadiense —incluso con mapas alterados en redes que incluyen a Canadá como parte de EE.UU.— y presionado por Groenlandia, generando fricciones en la OTAN. Carney, por su parte, ganó atención global en Davos al urgir a «potencias medianas» a unirse contra presiones de superpotencias, eclipsando al presidente estadounidense.
A pesar de las tensiones, Carney proyecta calma ante la revisión del T-MEC, posicionando las amenazas como parte de la preparación negociadora más que como acciones inminentes.



