Ciudad de México.– El magnate Carlos Slim da un paso decisivo en el sector energético mexicano. Grupo Carso anunció este lunes la adquisición del 100% de Fieldwood México, filial de la petrolera rusa Lukoil, por 270 millones de dólares. Adicionalmente, el conglomerado asumirá el pago de una deuda de 330 millones de dólares que la subsidiaria mantiene con su casa matriz, lo que eleva el valor estratégico de la operación.
Con esta transacción, realizada a través de su filial Zamajal (donde Carso posee el 79% de las acciones), el grupo empresarial obtiene el control total y operativo de los yacimientos Ichalkil y Pokoch, ubicados en el Área Contractual 4, en aguas someras frente a la costa de Campeche, en el sureste del país. Esta área de 58 kilómetros cuadrados ya produce hidrocarburos desde 2022 y representa uno de los proyectos privados más relevantes en el Golfo de México tras la Reforma Energética.
El movimiento no es aislado. En junio de 2024, Carso había adquirido —también vía Zamajal— el otro 50% del área mediante la compra de Petrobal Upstream Delta 1. Ahora, al integrar la participación de Lukoil, Slim se posiciona como el único dueño y operador de ambos campos, que contienen reservas significativas de aceite ligero y gas.
La operación llega en un contexto en el que el Gobierno mexicano enfrenta retos para sostener la producción de Pemex, mientras los privados ganan terreno. Grupo Carso ha intensificado su presencia en hidrocarburos con contratos de perforación y exploración, como el reciente acuerdo por casi 2 mil millones de dólares para pozos en Ixachi.
La compra está sujeta a la aprobación de autoridades reguladoras mexicanas (Sener y CNH) y posiblemente de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, debido al origen ruso de Lukoil y el contexto geopolítico internacional.
Con esta jugada, Carlos Slim refuerza su apuesta por el “oro negro” mexicano y se consolida como un actor clave en la extracción de hidrocarburos en el país.
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