Por su parte, Julio Berdegué Sacristán, ingeniero agrónomo con amplia experiencia internacional en la FAO, asumió la Sader desde el inicio del gobierno de Sheinbaum en octubre de 2024. Su gestión se centró en la soberanía alimentaria, el uso eficiente del agua, el combate al cambio climático y la transformación tecnológica del sector agroalimentario. Ahora, la presidenta le encomendó asesorar y coordinar asuntos agroalimentarios internacionales, particularmente en el marco de la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC), junto con otras tareas estratégicas.
El relevo se produce en un contexto de retos para el sector primario mexicano, que enfrenta en 2026 sequías persistentes, problemas de rentabilidad en granos básicos, un presupuesto limitado para la Sader (con énfasis en programas asistenciales como Producción para el Bienestar, Fertilizantes y Acopio) y presiones inflacionarias en alimentos. Analistas del sector, como el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, han señalado la necesidad de equilibrar políticas de inclusión social con esquemas que otorguen certidumbre a productores comerciales.
A través de sus redes, Berdegué agradeció a la presidenta y felicitó a su sucesora, ofreciéndole colaboración para una transición ordenada. El nombramiento fue difundido oficialmente por la Presidencia y la Sader en un comunicado. Este cambio refuerza el perfil técnico y territorial en la conducción de la Sader, con énfasis en la continuidad de programas de inclusión productiva y el fortalecimiento de la agenda internacional del campo mexicano.



