Bruselas, Bélgica.- Líderes de la Unión Europea se preparan para exigir un endurecimiento de las sanciones contra Rusia durante la cumbre del Consejo Europeo, una postura que choca frontalmente con el reciente acuerdo sobre el diésel sellado entre Washington y Moscú. Las capitales europeas buscan minimizar los ingresos rusos en el contexto del conflicto en Ucrania, mientras califican la estrategia de flexibilización energética de la administración Trump como una muestra de hipocresía, debido a que Estados Unidos también adquiere recursos de ese origen.
Donald Tusk, primer ministro polaco, asumió una línea dura al declarar que acudirá a Bruselas para pedir a sus socios que consideren seriamente aumentar las sanciones contra Moscú. En el mismo sentido se pronunció el canciller alemán, Friedrich Merz, quien rechazó el entendimiento energético entre Estados Unidos y Rusia y lo calificó como impensable para Alemania y Europa, a pesar de que los precios del combustible han alcanzado máximos históricos en el bloque comunitario. Adicionalmente, el Reino Unido y Noruega se han comprometido a elevar la presión sobre el Kremlin.
Estos pasos de los líderes europeos se enmarcan en su política frente a Moscú, la cual se coronó el 12 de octubre con la aprobación del mayor paquete de sanciones hasta la fecha contra casi mil 600 personas y entidades rusas. En un intento por presionar a Washington para alinear posturas, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, instó a Estados Unidos a poner en práctica el paquete legislativo de sanciones severas aprobado en septiembre e impulsado por el difunto senador Lindsey Graham, señalando que con Rusia solo funciona la presión.
Por su parte, diplomáticos europeos en condición de anonimato atribuyeron el giro de la política estadounidense a motivaciones electorales ligadas a los comicios de mitad de mandato, recordando que el presidente Donald Trump había prometido bajar los precios del diésel a sus votantes, los cuales se dispararon tras el conflicto con Irán. Un alto funcionario de la Unión Europea cuestionó la eficacia del entendimiento con Rusia al indicar que el combustible adicional tendrá un impacto mínimo en los precios internos, cubriendo apenas diez días de la demanda estadounidense.
En Estados Unidos, la escasez de diésel ha llevado los costos a valores récord, con un promedio que marcó un máximo histórico de unos seis dólares con cincuenta centavos por galón a finales de septiembre y que superó los ocho dólares en California, situándose en seis dólares con diecinueve centavos en octubre tras un ligero descenso estacional. Ante los cuestionamientos en Europa y las acusaciones de actuar por motivos electorales, Trump defendió el acuerdo este 13 de octubre y afirmó que el suministro de diésel ruso beneficiará no solo a su país, sino al mundo entero.



