Ciudad de México.- Un presunto intento de asesinato contra Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), ocurrido el 15 de septiembre en una propiedad en Polanco, al poniente de la capital, ha generado un torbellino de versiones contradictorias que sacuden al gabinete de seguridad del gobierno federal. Revelado por el columnista Raymundo Riva Palacio en El Financiero, el incidente involucró disparos contra la terraza de la vivienda donde el funcionario acostumbra despachar, aunque él no se hallaba presente en ese momento. Horas después de la publicación, el propio García Harfuch desmintió categóricamente los hechos, atribuyéndolos a alertas de rutina que se desechan diariamente en el marco de los protocolos de inteligencia.
El suceso, descrito como un «atentado frustrado» por Riva Palacio, se enmarca en un contexto de crecientes tensiones por la nueva estrategia de seguridad impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que ha multiplicado detenciones de alto impacto contra el crimen organizado y redes de contrabando de combustible. Fuentes cercanas al secretario, citadas en la columna, aseguran que varios balazos impactaron la propiedad, algunos dirigidos específicamente a la terraza, pero el funcionario evitó el peligro al no estar en el sitio. La reserva oficial ha sido absoluta: hasta ahora, no se ha confirmado la apertura de una carpeta de investigación ni se han identificado responsables materiales o intelectuales.
El relato extraoficial: disparos en la noche del Grito
De acuerdo con la narración de Riva Palacio, el ataque se produjo en vísperas del Grito de Independencia, en una casa discreta de Polanco que García Harfuch adquirió durante el periodo de transición y utiliza como oficina de trabajo, no como residencia habitual. Dos hipótesis circulan entre las fuentes consultadas: una apunta a que los disparos provenían de una posición elevada, como un edificio contiguo, durante una cena en la terraza donde una esquirla habría herido levemente a un invitado; la otra sugiere que los tiros se efectuaron desde la calle, de abajo hacia arriba, justo antes de una reunión programada a las 20:30 horas. En ambos casos, el secretario no se encontraba en el inmueble, gracias a sus protocolos de rotación de ubicaciones por motivos de seguridad, una medida adoptada desde el atentado que sufrió en 2020.
El columnista enfatiza que este no es un episodio aislado. García Harfuch, pieza clave en el gabinete de Sheinbaum y confidente cercano de la mandataria, ha acumulado enemigos letales en los últimos años. Su rol en el desmantelamiento de laboratorios de drogas sintéticas, decomisos masivos de fentanilo y golpes contra el huachicol —un negocio que, según Riva Palacio, financió campañas políticas de Morena en al menos ocho gubernaturas— lo posiciona como un obstáculo para cárteles y redes corruptas. Además, la expulsión de líderes narcos a Estados Unidos ha generado represalias similares a las vividas en Colombia con los «Extraditables».
Antecedentes de un funcionario en la mira
La trayectoria de García Harfuch está marcada por amenazas recurrentes que lo han convertido en un blanco prioritario. En junio de 2020, cuando era secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, un comando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) emboscó su convoy en Paseo de la Reforma, dejando un saldo de tres muertos: dos policías y una civil de 26 años, Gabriela Gómez Cervantes. Aquel ataque, con más de 200 casquillos percutidos, lo dejó herido de gravedad, pero no lo detuvo. Desde entonces, ha variado constantemente sus rutinas nocturnas para eludir riesgos.
En 2023, durante la transición gubernamental, el Centro Nacional de Inteligencia detectó un complot para asesinarlo, lo que lo obligó a exiliarse temporalmente en España por un mes, bajo el pretexto de vacaciones. Este año, el asesinato de Milton Morales Figueroa, su excolaborador clave en la Secretaría de Seguridad capitalina y quien investigaba corrupción policial, profundizó las sospechas de ejecuciones internas. Riva Palacio revela tensiones en el gabinete: tras el incidente de septiembre, áreas de inteligencia militar insinuaron un «autoatentado» para desacreditarlo, teoría que luego fue descartada como «un drama». Estas fricciones se acentúan con el secretario de la Defensa, Ricardo Revilla Trejo, en medio de un replanteamiento de la estrategia de pacificación que choca con inercias del sexenio anterior.
El desmentido: «Demasiadas alertas se desechan»
En una conferencia de prensa posterior a su comparecencia ante la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, García Harfuch rompió el silencio con un desmentido rotundo. «No he recibido atentado. Hay demasiadas alertas que son desechadas, descartadas e investigadas de manera permanente», afirmó el funcionario, quien aclaró que el inmueble en Polanco es una oficina pública con recámara, conocida desde la transición, y no su hogar. Descartó cualquier retiro espiritual o vacacional —versiones que circularon en redes sociales— y subrayó su asistencia diaria a las 06:00 horas al Gabinete de Seguridad presidido por Sheinbaum. «No me he ausentado ni lo haré», agregó, confirmando un viaje inminente a Michoacán junto a Revilla Trejo para atender la escalada de violencia en esa entidad.
El gobierno federal mantiene el hermetismo, sin emitir un posicionamiento oficial sobre el caso, considerado de alta sensibilidad por involucrar al titular de la SSPC, quien recibe inteligencia premium de Estados Unidos y coordina la lucha contra el crimen organizado. En redes sociales, la revelación de Riva Palacio generó un revuelo inmediato, con publicaciones que cuestionan la veracidad de las fuentes extraoficiales y memes burlándose del columnista, mientras defensores del funcionario lo elogian por su temple. El diputado Ricardo Monreal, presidente de la Jucopo, blindó los detalles de la reunión privada, argumentando su carácter reservado.
Este episodio, resuelto o no, ilustra las fisuras en la cúpula de seguridad: un funcionario que altera el statu quo criminal y político, pero que navega entre aliados internos y enemigos externos. Mientras el debate persiste, García Harfuch sigue al frente de una estrategia que promete resultados, pero que ya le ha cobrado un alto costo personal.



