Caracas, Venezuela. – Al menos 40 personas murieron en el ataque militar lanzado por Estados Unidos contra Venezuela en la madrugada del sábado, según informó un alto funcionario venezolano bajo anonimato, quien precisó que entre las víctimas hay civiles y militares.
El operativo, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, incluyó bombardeos aéreos que alcanzaron objetivos militares y, de manera colateral, zonas residenciales. En Catia La Mar, una humilde área costera al oeste del aeropuerto de Maiquetía, cerca de Caracas, un impacto destruyó la pared exterior de un edificio de apartamentos de tres pisos, matando a Rosa González, de 80 años, e hiriendo gravemente a otra persona.
Su sobrino, Wilman González, relató cómo salvó algunos muebles de su hogar destruido, pero perdió a su tía en el bombardeo ocurrido alrededor de las 2:00 a.m. «Me agaché al oír la explosión y casi pierdo un ojo», dijo, mostrando tres puntos de sutura en el rostro. Aturdido, cargaba cajones vacíos mientras buscaba pertenencias entre los escombros, donde un retrato acribillado de Simón Bolívar simbolizaba la devastación.
Vecinos como Jorge, de 70 años, lo perdieron todo. Algunos rezaban en silencio; otros expresaban rabia. Javier culpó al ataque a la «codicia» estadounidense por los campos petroleros venezolanos: «Nuestras vidas no valen nada para ellos».
Cuatro hombres intentaron rescatar a Rosa González, transportándola en motocicleta a un hospital, donde fue declarada muerta. Un investigador gubernamental recogió proyectiles y entrevistó testigos en la zona.
Desde Washington, el presidente Donald Trump confirmó la operación, asegurando que no hubo bajas estadounidenses fatales, aunque algunos soldados resultaron heridos. Anunció que EE.UU. administrará temporalmente Venezuela, explotando sus reservas petroleras hasta una «transición segura».
El ataque ha generado conmoción y división entre residentes, que alternan entre el duelo por las víctimas civiles y el impacto político de la captura de Maduro.