CABO CAÑAVERAL, Florida. — Más de medio siglo después de que el Apolo llevara por primera vez a humanos a la Luna, la NASA se prepara para regresar con la misión Artemisa II, un vuelo tripulado que marcará el inicio de una nueva era de exploración lunar.
Cuatro astronautas —entre ellos una mujer, una persona de color y un canadiense— despegarán en abril hacia una trayectoria de ida y vuelta alrededor de la Luna, en lo que será el primer viaje humano más allá de la órbita terrestre baja desde 1972.
Aunque el programa Artemisa se inspira claramente en el Apolo, sus responsables insisten en que no busca replicarlo. “No hay manera de que pudiéramos ser esa misma misión ni siquiera aspirar a serlo”, afirmó la astronauta Christina Koch, integrante de la tripulación.
Diferencias clave entre Apolo y Artemisa
El Apolo cumplió el objetivo del presidente John F. Kennedy en apenas ocho años: del primer vuelo espacial tripulado en 1961 al alunizaje del Apolo 11 en 1969. En cambio, Artemisa avanza con mayor lentitud tras décadas de cambios de rumbo y recortes presupuestarios.
El cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA, de 98 metros de altura, solo ha volado una vez sin tripulación en 2022. Problemas recurrentes con fugas de hidrógeno y helio han retrasado el debut tripulado de Artemisa II, ahora previsto para los primeros días de abril.
A diferencia del Apolo 8, que orbitó la Luna en 1968, Artemisa II no entrará en órbita lunar. Realizará un vuelo de “tirachinas” que la llevará unos 8,000 kilómetros más allá de la Luna, superando el récord de distancia del Apolo 13, antes de regresar usando una trayectoria de retorno libre asistida por la gravedad.
Una tripulación más diversa y una competencia distinta
Mientras el Apolo reflejaba la competencia de la Guerra Fría contra la Unión Soviética, Artemisa responde al avance espacial de China, que ya ha alunizado en la cara oculta de la Luna y planea enviar taikonautas al polo sur lunar hacia 2030.
La NASA también apunta a esa región polar, donde se cree que existen grandes depósitos de hielo que podrían servir como fuente de agua y combustible.
La tripulación de Artemisa II está compuesta por el comandante Reid Wiseman, la astronauta Christina Koch, el piloto Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen. Representa una mayor diversidad que las misiones Apolo, integradas exclusivamente por hombres blancos estadounidenses.
Cambios técnicos y operativos
El SLS, aunque más corto que el Saturno V (110 metros), genera mayor empuje inicial. Las cápsulas Orión son más espaciosas que las del Apolo y están diseñadas para cuatro tripulantes. Los astronautas usarán trajes naranjas especiales para el lanzamiento y posibles emergencias, mientras que los trajes para caminatas lunares serán desarrollados por empresas privadas como Axiom Space.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, reformó recientemente el programa: Artemisa III, prevista para 2027, ya no intentará un alunizaje inmediato. En su lugar, practicará el acoplamiento en órbita terrestre con los módulos lunares de SpaceX y Blue Origin. El primer alunizaje se pospuso a Artemisa IV en 2028.
Objetivos a corto plazo
A diferencia del Apolo, cuyo principal objetivo fue ganar la carrera contra los soviéticos y plantar la bandera estadounidense, Artemisa busca establecer una presencia sostenida en la Luna como paso previo a misiones tripuladas a Marte.
Los planes incluyen hábitats, vehículos exploradores y estaciones de energía en la superficie lunar, con una inversión prevista de 20,000 millones de dólares en los próximos siete años.
“El programa Apolo todavía me deja completamente asombrado”, reconoció Jeremy Hansen, astronauta canadiense de Artemisa II.
Mientras el mundo observa el regreso de Estados Unidos a la Luna, la misión Artemisa II no solo probará tecnología nueva, sino que intentará, como dijo el astronauta Victor Glover, “aportar un poquito de esperanza para la humanidad”.
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