Ciudad de México.- La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó una severa crítica en contra de las principales empresas de comunicación y coberturas informativas del país, a las que acusó de desplegar una campaña de manipulación y desestabilización orquestada desde las plataformas de difusión masiva. Durante su intervención en el Monumento a la Revolución, la titular del Ejecutivo federal sostuvo que diversos sectores de la prensa escrita, la radio y la televisión han alineado sus líneas editoriales para magnificar las controversias políticas y atacar las acciones de seguridad de la federación.
El origen de la narrativa mediática
De acuerdo con el posicionamiento de la mandataria federal, este embate de los medios informativos cobró fuerza y se articuló de manera sistemática a partir de los hechos relacionados con el operativo en la Sierra Tarahumara, donde se registró el accidente y la posterior revelación de la presencia de agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos en territorio chihuahuense. Sheinbaum Pardo argumentó que las empresas de comunicación utilizaron este acontecimiento de forma tendenciosa para construir una narrativa de supuesta debilidad institucional y violación a la soberanía nacional, omitiendo de manera deliberada los avances y el desmantelamiento de la infraestructura criminal en la región.
Intereses corporativos sobre el interés público
La presidenta vinculó la virulencia de las coberturas informativas con la defensa de intereses corporativos y políticos que buscan debilitar la legitimidad de su administración de cara a los procesos de consolidación institucional. La jefa del Ejecutivo federal acusó que los consorcios de información operan como brazos de propaganda del bloque opositor, utilizando un evento de seguridad nacional como caja de resonancia para sembrar desconfianza en la ciudadanía y desviar la atención de los presuntos nexos de complicidad que se exhiben en otras entidades del país.
Garantía de libertad sin subordinación editorial
Finalmente, la presidenta Sheinbaum puntualizó que, si bien su gobierno mantendrá un respeto irrestricto a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico, no guardará silencio ante lo que consideró una estrategia burda de desinformación programada. La mandataria concluyó que la opinión pública cuenta hoy con una mayor capacidad de discernimiento frente a las narrativas que se dictan desde las cúpulas de los medios tradicionales, reiterando que la política de comunicación de su gestión seguirá apostando por el contacto directo con la población para contrarrestar los efectos de las campañas de desprestigio.



