DEIR AL-BALAH, Franja de Gaza.— Este lunes, un alto el fuego pactado entre Israel y Hamás permitió la liberación de los 20 rehenes vivos que permanecían en Gaza y de más de 1,900 prisioneros palestinos retenidos por Israel, marcando un hito en la pausa de un conflicto que durante dos años devastó la Franja de Gaza y dejó decenas de miles de muertos.
El acuerdo, que también contempla la entrega de los cuerpos de cuatro de los 28 rehenes israelíes fallecidos, según anunció Hamás, ha generado esperanzas de poner fin a la guerra más letal entre Israel y el grupo armado, aunque persisten interrogantes sobre su implementación y el futuro de la región.
Un conflicto que marcó la región
La guerra comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando milicianos liderados por Hamás lanzaron un ataque sorpresa en el sur de Israel, matando a unas 1,200 personas, en su mayoría civiles, y tomando a 251 rehenes. La respuesta militar de Israel en Gaza dejó un saldo devastador: más de 67,000 palestinos muertos, según el Ministerio de Salud de Gaza, que no distingue entre civiles y combatientes, pero estima que cerca de la mitad de las víctimas eran mujeres y niños. Las cifras, consideradas confiables por la ONU y expertos independientes, podrían aumentar a medida que se recuperen cuerpos bajo los escombros.
El conflicto arrasó amplias zonas de Gaza, desplazó al 90% de sus dos millones de habitantes y desató una crisis humanitaria sin precedentes, con áreas al borde de la hambruna. Además, desencadenó tensiones regionales, protestas globales y acusaciones de genocidio que Israel rechaza. “Gran parte de Gaza es un páramo”, afirmó el domingo Tom Fletcher, jefe humanitario de la ONU, reflejando la magnitud de la destrucción.
Liberaciones y reencuentros emotivos
El intercambio de rehenes y prisioneros marcó un momento de alivio en ambos lados. En Tel Aviv, familias y amigos de los rehenes estallaron en júbilo al confirmarse la liberación de los primeros siete cautivos vivos, quienes cruzaron la frontera hacia Israel bajo la supervisión de la Cruz Roja. Las imágenes de las emotivas reuniones entre los rehenes, todos hombres, y sus seres queridos se transmitieron en todo el país, donde decenas de miles siguieron los acontecimientos en pantallas públicas.
En Cisjordania y Gaza, multitudes celebraron la llegada de los prisioneros palestinos liberados. Autobuses con decenas de ellos arribaron a Beitunia, cerca de Ramala, desde la prisión de Ofer, mientras otros fueron recibidos en el hospital Nasser en Jan Yunis, al sur de Gaza. La liberación de más de 1,900 prisioneros, según Israel, forma parte del acuerdo que busca consolidar la pausa en las hostilidades.
Compromisos y desafíos pendientes
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró ante el Knéset que está “comprometido con esta paz”, una declaración que resonó en el marco del segundo aniversario del inicio de la guerra, según el calendario judío. El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a la región para abordar el acuerdo y los planes de posguerra, primero en un discurso ante el parlamento israelí y luego en una cumbre en Egipto con líderes regionales.
A pesar del optimismo, persisten dudas sobre el futuro. No está claro cuándo se entregarán los cuerpos de los 28 rehenes fallecidos ni cómo se gestionará el aumento prometido de ayuda humanitaria para aliviar la crisis en Gaza. El destino de Hamás y la reconstrucción de la Franja plantean interrogantes aún sin respuesta, mientras el alto el fuego ofrece una frágil esperanza de estabilidad en una región marcada por la violencia.



