Los grandes incendios que vemos seguido en Ciudad Juárez no son accidentes inevitables. Son el resultado de un problema muy simple: la ciudad creció rápido, pero el dinero para protegerla se quedó estancado. Cuando una recicladora o una maquiladora se queman por completo y llenan el aire de humo tóxico, no es por falta de ganas de los bomberos; es porque no tienen las herramientas mínimas para trabajar.
La realidad es cruda: las autoridades no han invertido el dinero ni el interés necesario para proteger la vida y el patrimonio de los juarenses. Si hubiera un presupuesto real y bien planeado, estos incendios se podrían apagar rápido y con éxito.
Las cifras del abandono: Juárez contra el mundo
Para entender qué tan desprotegidos estamos, solo hay que comparar lo que tiene Juárez con lo que los expertos internacionales exigen para que una ciudad sea segura:
- Faltan bomberos: En Juárez vivimos más de 1 millón 500 mil personas, pero solo hay 202 bomberos activos. Las normas internacionales dicen que debe haber 1 bombero por cada 1,000 habitantes. Es decir, a Juárez le faltan más de 1,300 bomberos. Cada bombero juarense hace el trabajo de siete.
- Faltan estaciones: La ciudad es enorme y se sigue extendiendo, pero solo tenemos 10 estaciones de bomberos. Lo ideal para el tamaño de nuestra población sería tener entre 30 y 40 estaciones. Como están tan lejos unas de otras, cuando los bomberos llegan a un incendio, el fuego ya destruyó todo.
Los tres grandes problemas que nadie quiere pagar
Hay tres razones económicas y de infraestructura que explican por qué casi siempre hay pérdida total en los incendios graves de la ciudad:
- No hay agua en las calles (Faltan hidrantes): En las orillas de la ciudad y en las zonas industriales no hay hidrantes instalados, o los que hay no tienen presión. Los bomberos tienen que apagar los incendios llevando agua en pipas. Mientras una pipa se vacía y esperan a que llegue otra, el fuego vuelve a agarrar fuerza. Así es imposible ganar.
- Camiones viejos y equipo usado: Muchas veces las estaciones se quedan sin camiones porque se descomponen de lo viejos que están. Juárez no tiene camiones con escaleras grandes ni equipo especial para apagar químicos peligrosos de las maquilas. Además, la mayoría de los trajes y mangueras que usan son donaciones usadas que desechan en Estados Unidos.
- Negocios sin revisar: Las recicladoras y los patios de tarimas brotan por todos lados y guardan toneladas de plástico y madera sin medidas de seguridad. No se invierte en contratar a suficientes inspectores para que revisen y clausuren estos lugares antes de que ocurra una tragedia.
El problema sí tiene solución
Apagar los incendios en Juárez no es imposible; es un asunto de dinero. Si el gobierno municipal y el estatal quisieran solucionar esto, harían tres cosas de inmediato: comprar camiones nuevos, contratar al triple de bomberos y obligar a que se instalen redes de agua con buena presión en las zonas industriales.
Mientras el presupuesto siga ignorando el peligro en el que viven las familias y los trabajadores, Ciudad Juárez seguirá quemándose. El fuego es inevitable, pero la destrucción total de la ciudad es culpa del olvido de las autoridades municipales.



