Londres, Reino Unido.- El fútbol internacional enfrenta una de las peores crisis de gobernanza de la última década. Revelaciones periodísticas basadas en denunciantes e informes internos han sacado a la luz los detalles financieros detrás de la propuesta formulada por Gianni Infantino para crear la entidad FIFA Forward Enterprise, una filial comercial destinada a administrar de manera independiente los derechos de transmisión y patrocinios de las competencias más valiosas del organismo, encabezadas por el Mundial de Selecciones y la Copa Mundial de Clubes.
De acuerdo con las filtraciones publicadas por el diario británico The Times y suscritas por el periodista Martyn Ziegler, el proyecto contemplaba la privatización de hasta un 20 por ciento de los derechos comerciales mediante la venta de acciones a inversionistas privados. Bajo este esquema, la presidencia de la FIFA contemplaba asumir un rol ejecutivo de comisionado en la nueva empresa comercial, con una compensación proyectada que alcanzaba los 30 millones de dólares anuales más bonos extraordinarios por rendimiento. La cifra triplicaría los ingresos actuales asignados al cargo en Zúrich y colocaría la percepción salarial a niveles equiparables con los de las ligas deportivas profesionales de Estados Unidos.
Descontento por pagos e indemnizaciones a federaciones
La estrategia para garantizar la aprobación del plan entre las 211 asociaciones miembro incluyó el ofrecimiento de transferencias directas de hasta 40 millones de dólares para cada federación que respaldara la iniciativa antes del 19 de septiembre. Diversos dirigentes de organismos regionales calificaron la oferta como una maniobra desproporcionada destinada a asegurar votos mediante incentivos económicos de corto plazo, utilizando fondos que deberían destinarse de forma transparente al desarrollo del balompié global.
Las revelaciones generaron reacciones inmediatas de preocupación por la falta de consulta previa y la opacidad en la elaboración del proyecto. Organismos rectores y federaciones nacionales señalaron que los derechos de explotación y la soberanía de los torneos globales no pueden considerarse un patrimonio personal de la dirigencia en turno ni someterse a esquemas de privatización sin el consenso de todos los actores involucrados.
Frente común entre confederaciones continentales
El rechazo al proyecto se tradujo en una alineación política sin precedentes entre las confederaciones más influyentes. La UEFA celebró una reunión de emergencia con sus 55 asociaciones miembro, alcanzando un acuerdo unánime para frenar la propuesta y exigir el cese inmediato de los planes de privatización de derechos comerciales. A este posicionamiento se sumaron formalmente la Conmebol, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), consolidando un bloque mayoritario en contra de las intenciones de la dirigencia central.
Frente a la presión ejercida por el frente continental, la FIFA emitió un comunicado institucional en el que argumentó que la información difundida por los medios de comunicación interrumpió un proceso de consulta en fase preliminar. Pese al intento del organismo por contener el impacto político, las confederaciones opositoras han solicitado la revisión de los estatutos internos, la aplicación de auditorías sobre los proyectos comerciales y la adopción de garantías normativas que impidan la duplicidad de cargos ejecutivos dentro del marco institucional del fútbol mundial.


