Guachochi, Chihuahua.- Una serie de balaceras simultáneas irrumpió en la madrugada de este domingo en el municipio de Guachochi, dejando un saldo preliminar de siete personas sin vida y al menos seis más heridas, en lo que las autoridades locales atribuyen a un posible enfrentamiento entre grupos antagónicos, aunque el motivo exacto aún se investiga. Los hechos, ocurridos entre las 2:00 y las 4:00 horas, paralizaron comunidades indígenas y urbanas, exacerbando la ola de violencia que azota la región serrana de Chihuahua.
Los primeros reportes indican que los disparos iniciaron en la colonia Las Ánimas, donde un comando armado irrumpió en una vivienda y abrió fuego contra sus ocupantes, cobrando la vida de dos personas identificadas como Liborio L. C., de 25 años, y María C. G., de 26 años. Minutos después, un segundo grupo detonó la agresión en la comunidad de Masaribo, a unos 15 kilómetros del centro cabecera, donde cinco individuos más perdieron la vida en medio de un fuego cruzado que duró cerca de 20 minutos. Testigos describen escenas de pánico, con familias indígenas rarámuri huyendo hacia las sierras cercanas en busca de refugio, mientras vehículos incendiados iluminaban la noche con sus llamas.
La Fiscalía General del Estado (FGE) de Chihuahua desplegó de inmediato elementos de la Agencia Estatal de Investigación y peritos forenses para acordonar las zonas afectadas, recolectando más de 100 casquillos de arma larga calibre 7.62 y 5.56 milímetros, típicos de armamento militarizado. El fiscal de la Zona Sur, Ubaldo Herrera, confirmó la participación en una mesa de seguridad extraordinaria con autoridades municipales y federales, donde se acordó intensificar patrullajes en las brechas rurales que conectan Guachochi con Batopilas y Guadalupe y Calvo, rutas conocidas por su uso en actividades ilícitas.
Desapariciones y heridos agravan la crisis humanitaria
A las víctimas fatales se suman al menos dos personas reportadas como desaparecidas tras los tiroteos, presuntamente raptadas durante la confusión inicial, según denuncias de familiares ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Entre los heridos, seis adultos y un menor de edad fueron trasladados al Hospital General de Guachochi, donde reciben atención por impactos de bala y esquirlas; dos de ellos se reportan en estado grave. La Secretaría de Salud estatal activó protocolos de atención psicológica para las comunidades afectadas, reconociendo el impacto en poblaciones vulnerables como los pueblos originarios, que representan más del 40% de la demografía local.
Este episodio forma parte de un fin de semana sangriento en Chihuahua, que acumuló 19 homicidios dolosos del 24 al 26 de octubre, con nueve solo el domingo, posicionando al estado como el más violento del país en ese periodo. Expertos en seguridad vinculan estos eventos a la disputa por el control de rutas de trasiego en la Sierra Tarahumara, aunque la FGE enfatiza que no se descartan otras líneas de investigación, como venganzas personales o ajustes de cuentas internas.
El gobierno del estado reiteró el compromiso de su administración con la pacificación de la región, anunciando el envío de 50 elementos adicionales de la Guardia Nacional para reforzar el operativo «Sierra Segura». Mientras tanto, líderes comunitarios de Guachochi convocan a una asamblea indígena para este lunes, exigiendo no solo justicia, sino también inversión en programas de desarrollo que aborden las raíces de la violencia, como la pobreza extrema y la falta de oportunidades en las rancherías remotas.
La investigación prosigue, con el compromiso de las autoridades de esclarecer los hechos en un plazo no mayor a 72 horas, en un esfuerzo por restaurar la confianza en una zona que, pese a su belleza natural, lidia cotidianamente con el peso de la inseguridad.



