Ciudad de México.- Elementos de la policía capitalina impidieron este sábado el acceso de cientos de jóvenes de la Generación Z al Zócalo, en la intersección de Eje Central y 5 de Mayo, durante una marcha que partió del Ángel de la Independencia para exigir un alto a la ola de violencia que azota al país. Los manifestantes, que portaban carteles en memoria del reciente asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, optaron por replegarse al Hemiciclo a Juárez para evitar confrontaciones, en un gesto de desmarque de la agresividad que atribuyen al gobierno federal.
La movilización, convocada por el movimiento Generación Z México, reunió a alrededor de 500 participantes —según estimaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana— que recorrieron Paseo de la Reforma y avenidas aledañas al Centro Histórico, entonando consignas contra la corrupción, la inseguridad y el actual sistema político. Entre los reclamos destacaron críticas directas a la presidenta Claudia Sheinbaum y al partido Morena, a quienes acusan de incumplir promesas de cambio y de ignorar demandas sociales como la reducción de la jornada laboral a 40 horas y el apoyo a causas pro-palestinas.
Pronunciamiento por la no violencia: «No somos como el Gobierno»
En un momento clave de la protesta, los jóvenes se detuvieron frente al bloqueo policial para leer un pronunciamiento colectivo, enfatizando su compromiso con la paz y el rechazo a la confrontación. «Hoy no estamos para enfrentar a estos desgraciados, no estamos aquí para crear más violencia, porque no somos como el Gobierno, no somos como ese sistema de poder que nos está oprimiendo; venimos a una consigna que a todos, a todas, a todes nos compete», declararon ante micrófonos improvisados y celulares en alto. El mensaje, proyectado en mantas y amplificado por altavoces, subrayó que su lucha es por la justicia social y no por el caos, diferenciándose de lo que perciben como represión estatal.
Tras el cierre del perímetro por granaderos, que formaron una cadena humana para contener el avance, los participantes decidieron dar media vuelta hacia el Parque Juárez, donde concluyeron la manifestación con un mitin espontáneo. Autoridades de la Ciudad de México reportaron cero detenciones y un cierre de vialidades temporales que afectó el tránsito en el Centro Histórico durante dos horas, sin incidentes mayores.
Gritos de rebeldía: Ataques a la burguesía y burlas a la 4T
El ambiente de la marcha se caracterizó por una energía juvenil cargada de ironía y furia contenida, con cánticos que resonaron en las calles empedradas. «¡Únete pueblo, hoy es tu día. Dale en la madre a la burguesía!», corearon al unísono, mientras otros recordaban las promesas incumplidas del partido gobernante: «¡Morena decía que todo cambiaría. Mentira, la misma porquería!». No faltaron las pullas a figuras políticas, como el legislador Gerardo Fernández Noroña, objeto de un estribillo burlón: «¡El que no brinque es Noroña!».
Estos gritos, acompañados de banderas de anime como One Piece —símbolo adoptado por el movimiento para ironizar la corrupción—, reflejaron una generación desencantada que fusiona reclamos serios con expresiones culturales pop. Algunos asistentes, con el rostro cubierto por cubrebocas y pañuelos palestinos, denunciaron también la pasividad del gobierno ante el conflicto en Gaza y la indiferencia hacia colectivos de familias buscadoras de desaparecidos.
El fantasma de Uruapan: Carteles por Carlos Manzo impulsan la indignación
Un eje central de la protesta fue el homenaje al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, asesinado a balazos el 1 de noviembre durante un evento del Día de Muertos en la Plaza Morelos. Manzo, de 38 años y militante de Morena, recibió al menos cinco impactos de bala en pleno Festival de las Velas, un acto que generó conmoción nacional y cuestionamientos al blindaje de servidores públicos en zonas de alta criminalidad.
Los manifestantes desplegaron decenas de carteles con la imagen de Manzo y mensajes como «No más alcaldes caídos» y «¿Cuántos más?», vinculando su muerte a la fallida estrategia de seguridad del gobierno federal. Investigaciones preliminares apuntan a un menor de 17 años, identificado como Víctor Ubaldo, como autor material; el presunto sicario fue abatido en un enfrentamiento posterior con elementos de la Guardia Nacional. El hermano del fallecido, en entrevista reciente, reveló que Manzo había advertido sobre la escasez de policías en Uruapan y posibles amenazas, pero no recibió refuerzos suficientes.
Este crimen, ocurrido apenas una semana atrás, catalizó la convocatoria de la Generación Z, un colectivo autónomo surgido en redes sociales que rechaza la politización de las protestas y se deslinda de la marcha opositora programada para el 15 de noviembre en el mismo sitio. Para los jóvenes, el asesinato de Manzo no es un caso aislado, sino el reflejo de un México donde la violencia se ceba con líderes locales, dejando un saldo de más de 30 alcaldes ultimados en los últimos sexenios.



