Washington, D.C.- El secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., elevó la voz de alerta durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, calificando la caída en la tasa de fertilidad del país como una «amenaza a la seguridad nacional». En un contexto de anuncios presidenciales sobre medidas para abaratar tratamientos de fertilidad, Kennedy advirtió que las cifras actuales no bastan para mantener estable la población estadounidense, un tema que ha escalado a prioridad en la agenda del gobierno de Donald Trump.
Kennedy intervino tras el anuncio de Trump sobre un nuevo acuerdo con el laboratorio farmacéutico EMD Serono para reducir los costos del medicamento Gonal-f, un fármaco hormonal clave en procesos de fertilización in vitro (FIV). Este convenio se enmarca en una orden ejecutiva firmada por Trump en febrero, orientada a hacer accesibles estos tratamientos para parejas con problemas de infertilidad. «Queremos facilitar que todas las parejas tengan bebés, críen hijos y formen las familias que siempre han soñado», declaró el presidente, subrayando el compromiso de su administración con la «agenda MAHA» –Make America Healthy Again–, que busca combatir disruptores endocrinos y químicos que afectan la fertilidad.
Datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) revelan que la fertilidad en EE.UU. alcanzó un mínimo histórico en 2024, tras una década de descensos constantes. Kennedy comparó la situación actual con la era de su tío, el presidente John F. Kennedy, cuando la tasa era de 3.5 hijos por mujer, frente al 1.6 actual, por debajo del nivel de reemplazo de 2.1 necesario para estabilizar la población. Un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) enfatizó a Newsweek que «el secretario Kennedy está sonando la alarma sobre un problema de salud pública que otros evitan por timidez o cautela política», respaldando sus afirmaciones con investigaciones revisadas por pares que documentan caídas significativas en el conteo de espermatozoides en Norteamérica, Europa, Australia y Nueva Zelanda.
Causas complejas más allá de la biología
El declive no se limita a factores biológicos. Expertos como Karen Guzzo, directora del Carolina Population Center y profesora de sociología en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, atribuyen la tendencia principalmente a cambios socioeconómicos: el alto costo del childcare, la escasa disponibilidad de licencias familiares, y las mayores oportunidades educativas y laborales para las mujeres, que retrasan matrimonios y partos. La Gran Recesión aceleró esta caída, con una reducción drástica en nacimientos adolescentes y en los veintes tempranos –muchos no planificados–, sin que los aumentos en edades avanzadas (finales de los 30 y principios de los 40) compensen el déficit.
Guzzo desmintió exageraciones de Kennedy, como que los adolescentes tienen «el 50% del conteo de espermatozoides y testosterona de un hombre de 65 años», o que las niñas entran en la pubertad seis años antes. Estudios confirman declives en espermatozoides con la edad, pero los jóvenes mantienen niveles superiores; investigaciones de 2024 indican solo un avance de seis meses en la pubertad femenina, ligado a obesidad, factores ambientales y compuestos en productos de cuidado personal. Kasey Buckles, profesora de economía en la Universidad de Notre Dame, calificó de «infundada» la idea de un adelanto de seis años, que implicaría pubertad a los seis años en promedio, algo inexistente. La caída en nacimientos adolescentes –70% desde 2007– se debe a menos sexo riesgoso y mejor acceso a anticonceptivos como DIU, no a problemas espermáticos.
El Centro de Investigación de Política Económica, un think tank no partidista, asocia tasas bajas con estancamiento económico, menor innovación y envejecimiento poblacional, afectando la fuerza laboral futura, impuestos y sistemas como la Seguridad Social. Sin embargo, Guzzo matiza que la población de EE.UU. crecerá por tres décadas más, impulsada por inmigración, y que el gasto militar estadounidense supera a sus pares, cuestionando la etiqueta de «amenaza de seguridad nacional» como visión centrada en el tamaño poblacional para poder global.
Voces expertas y el debate científico
El HHS compartió estudios que validan tendencias en salud reproductiva, enfocándose en enfermedades crónicas y disrupción endocrina, pero expertos independientes urgen cautela. Buckles señaló que la evidencia sobre espermatozoides es «extremadamente mixta», con menos datos en adolescentes, cuya maduración incompleta siempre implica conteos inferiores a adultos. Kennedy ya había tocado el tema en abril en Fox News, vinculándolo a aditivos alimentarios, pero afirmaciones como la testosterona estable en hombres –según investigaciones recientes– no respaldan comparaciones extremas con ancianos.
Científicos continúan investigando causas de la pubertad precoz y la infertilidad, explorando desde obesidad hasta contaminantes ambientales. La administración Trump posiciona esto como crisis estratégica, pero analistas ven raíces en desigualdades económicas: deudas estudiantiles, vivienda cara y falta de confianza en el futuro disuaden a parejas de procrear, posponiendo hijos en espera de mejores tiempos.
Esta nota amplía el reporte original de Newsweek, incorporando análisis del CDC, el Centro de Investigación de Política Económica y declaraciones de expertos como Guzzo y Buckles, con créditos a la Associated Press por reportaje base y actualizaciones del 17 de octubre de 2025. La fertilidad no solo define demografías, sino futuros económicos y sociales en un mundo envejecido. (Con información de Newsweek).



