San Pedro Garza García, N.L.- Mauricio Fernández Garza, destacado empresario, coleccionista de arte y figura icónica del Partido Acción Nacional (PAN) en Nuevo León, falleció la noche del lunes 22 de septiembre de 2025 en su residencia en San Pedro Garza García, a los 75 años de edad, víctima de complicaciones derivadas de un mesotelioma pleural —un cáncer agresivo que afecta la membrana que recubre los pulmones—.
El anuncio de su muerte se dio a conocer la mañana del martes 23, apenas una semana después de que, el 15 de septiembre, solicitara una licencia temporal de 15 días para separarse del cargo de alcalde de este municipio, considerado el más rico de Latinoamérica con un PIB per cápita superior a los 47,000 pesos mensuales. En esa emotiva conferencia de prensa, Fernández apareció en silla de ruedas y con máscara de oxígeno, declarando con su característica franqueza: “Ya paré todos mis tratamientos, decidí dejarme a la buena de Dios. Ya no me voy a tratar, ha sido pesadísimo tanto la quimio como la inmuno, y la realidad es nomás estar pateando el bote”.
Su diagnóstico se remonta a enero, tras cinco años de batalla contra la enfermedad, que le costó un pulmón y limitó gravemente su movilidad, obligándolo a priorizar la calidad de vida junto a su familia en sus últimos días, lejos de los reflectores que lo convirtieron en un ‘influencer’ con más de 2 millones de seguidores en TikTok, donde compartía anécdotas sobre su vida, arte y política con un estilo directo y humorístico.
Nacido el 12 de abril de 1950 en Monterrey, Nuevo León, Fernández Garza creció en un entorno de privilegios heredado de dos de las familias más influyentes del estado: su padre, Alberto Mario Fernández Ruiloba, fue un empresario industrial y uno de los fundadores del PAN en 1939; mientras que su madre, Margarita Garza Sada —hermana de Eugenio Garza Sada, fundador de CEMEX—, fue una prominente promotora cultural y filántropa.
Esta herencia le permitió forjar una trayectoria multifacética: desde joven mostró un carácter fuerte y confrontacional, que lo llevó a incursionar en los negocios textiles y siderúrgicos, así como en la numismática —coautor de libros como Las monedas municipales mexicanas (1979)— y la paleontología. Su pasión por los fósiles culminó en 2011, cuando un plesiosaurio descubierto en Vallecillo, Coahuila, fue nombrado Mauriciosaurus fernandezae en su honor, gracias a su financiamiento para excavaciones y preservación de especímenes, asegurando avances en la investigación científica regional. Fernández también acumuló una vasta colección de más de 3,500 piezas de arte, antigüedades, minerales y monedas, exhibidas en La Milarca —un museo en su antigua residencia familiar en San Pedro—, que abrió al público en 2009 y que el gobernador Samuel García propuso declarar patrimonio cultural de Nuevo León en su homenaje póstumo.
Políticamente, Fernández fue un pilar del PAN en Nuevo León, ocupando la alcaldía de San Pedro Garza García en cuatro periodos no consecutivos: 1989-1991, 2009-2012, 2015-2018 y 2024-2027, transformando el municipio en un enclave de seguridad y urbanidad modelo, con énfasis en infraestructura, programas sociales y un PIB per cápita que lo posiciona como el más alto de Latinoamérica.
Sin embargo, su estilo extravagante y polémico generó controversias: en 2003 compitió por la gubernatura estatal, perdiendo ante el priista Natividad González Parás, en una elección donde contradijo su propia declaración de 1991 —capturada en el documental El Alcalde (2012) de Diego Enrique Osorno— de que aspirar al gobierno era signo de «ignorancia o corrupción». Durante la Guerra contra el Narco (2006-2012), impulsó medidas drásticas como el «Grupo Rudo» —una unidad élite de policías disuelta en meses por su efectividad—, un registro de empleados domésticos en 2011 para prevenir robos (criticado por invasión a la privacidad) y declaraciones provocadoras, como anunciar en 2009 la muerte de un presunto narco, «El Negro Saldaña», antes de su confirmación oficial, o amenazar con «mecanismos» para hacer «que te vaya mal» a los delincuentes.
Abogaba públicamente por la legalización de las drogas y aisló San Pedro como una «burbuja» exclusiva para residentes adinerados, lo que le valió acusaciones de elitismo pero también elogios por reducir índices delictivos a niveles nacionales mínimos.
El fallecimiento de Fernández ha desatado una ola de condolencias bipartidistas en México. El gobernador Samuel García, de Movimiento Ciudadano, publicó un video emotivo en X: “Se fue un grande de Nuevo León, un abrazo hasta el cielo. Puso todos sus esfuerzos en hacer de San Pedro un lugar seguro, pero también un epicentro cultural y ejemplo de urbanidad”. García confirmó un homenaje estatal para el viernes 26 de septiembre junto a la familia, y destacó que Fernández sirvió «hasta el último momento».
Figuras panistas como Roberto Gil Zuarth lo despidieron como «un bravo del Norte», mientras el Grupo Parlamentario del PAN en el Senado emitió un comunicado: “Nos deja un hombre inquebrantable”. El equipo de Rayados de Monterrey, club del que era aficionado, expresó: “Enviamos nuestras más sinceras condolencias”. En redes sociales, el luto se palpó en San Pedro: la Presidencia Municipal izó la bandera a media asta y colocó un moño negro, con usuarios como @raulmonter y @hecstark lamentando la pérdida de un «hombre honesto y comprometido». Críticos y admiradores coincidieron en su legado mixto: desde impulsor cultural hasta figura polarizante.
Tras su salida, el secretario del Ayuntamiento, Mauricio Farah Giacomán, asumió el despacho interino y se perfila como alcalde sustituto, pendiente de aprobación del Congreso de Nuevo León. No se anticipa elección extraordinaria inmediata, pero el proceso de transición se acelera para mantener la continuidad en un municipio clave. En una de sus últimas entrevistas con Lety Benavides de INFO7, Fernández reflexionó: “La muerte la tengo muy superada desde hace más de 50 años. Para mí es algo muy natural, y afortunadamente tengo todo muy preparado”. Su partida cierra un capítulo en la política regiomontana, dejando un vacío en el PAN y un debate sobre su visión de seguridad y exclusividad, pero también un legado perdurable en la cultura y la filantropía de Nuevo León. Descanse en paz.



