Washington, D.C.- El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó una advertencia definitiva a los gobiernos de la región al declarar que Washington está preparado para lanzar una ofensiva militar en solitario contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico. Durante la inauguración de la conferencia Américas contra los cárteles en la sede del Comando Sur en Miami, el funcionario señaló que, si bien la preferencia es trabajar de manera conjunta, la administración de Donald Trump no dudará en actuar de forma independiente bajo la premisa de la seguridad nacional estadounidense.
Este endurecimiento de la postura exterior se sustenta en la denominada Doctrina Donroe, una actualización de la Doctrina Monroe adaptada a la visión de Trump, que busca justificar ataques militares directos contra grupos calificados como narcoterroristas en suelo latinoamericano. Hegseth fue enfático al dirigirse a los mandos militares presentes, exigiéndoles pasar a la ofensiva y advirtiendo que Estados Unidos negará el acceso a cualquier adversario estatal que brinde apoyo a estas redes criminales.
La retórica de confrontación ya cuenta con antecedentes operativos recientes que marcan un cambio en la dinámica regional. Bajo la operación Lanza del sur, las fuerzas estadounidenses han bombardeado 44 embarcaciones presuntamente ligadas al narcotráfico en aguas del Pacífico y el Caribe desde el pasado septiembre, acciones que han provocado al menos 150 muertes. Asimismo, la reciente operación conjunta con Ecuador es presentada por Washington como el estándar de cooperación que esperan del resto del continente.
El argumento central para estas medidas drásticas radica en la crisis interna de salud en Estados Unidos. Hegseth vinculó la necesidad de una intervención militar con la muerte de más de un millón de estadounidenses por sobredosis de fentanilo y cocaína en años recientes, además de denunciar un crecimiento exponencial en la industria del tráfico humano. El funcionario subrayó que el costo humano y económico en su país ha llegado a un punto de inflexión que obliga a considerar el uso de la fuerza fuera de sus fronteras.
Llama la atención la exclusión de países clave como México, Colombia y Brasil de esta cumbre de seguridad, lo que sugiere una ruptura o una presión dirigida hacia las naciones con mayor producción y tránsito de drogas. Por su parte, el comandante del Comando Sur, Francis Donovan, reforzó la advertencia al señalar que Estados Unidos actuará mediante las naciones aliadas solo mientras se alcancen los objetivos compartidos, pero que la soberanía no será un impedimento para actuar cuando lo consideren necesario.