Los Ángeles, California.- En un año marcado por el eco de las dictaduras y las batallas por la justicia social, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha revelado una lista de 86 producciones elegibles para competir en la categoría de Mejor Película Internacional de los Premios Óscar 2026, con un protagonismo inusitado de voces latinoamericanas que reviven traumas colectivos y sueños colectivos. La ceremonia, programada para el 15 de marzo en el Dolby Theatre de Hollywood, promete un pulso global donde el continente sur, con sus narrativas crudas de exilio, abuso y redención, se erige como un faro de introspección histórica. Mientras el shortlist de 15 finalistas se anunciará el 16 de diciembre y las nominaciones definitivas el 22 de enero, estas cintas no solo buscan la estatuilla, sino que reclaman espacio en un diálogo mundial sobre identidad y reparación.
Argentina y Bolivia: ecos de la represión que no mueren
Desde el cono sur, Argentina apuesta por «Belén», un drama militante dirigido y protagonizado por Dolores Fonzi que transforma un caso real de aborto espontáneo en Tucumán –el de Belén Nowacka, procesada injustamente en 2014– en un himno feminista a la sororidad. Fonzi, en el rol de la abogada Soledad Deza, lidera un elenco mayoritariamente femenino que incluye a la tucumana Camila Plaate, cuya interpretación cruda ha sido aclamada por su autenticidad visceral. Estrenada en cines locales y ya disponible en Prime Video desde noviembre, la cinta no solo compite por los Óscar, sino que representa a Argentina en los Globos de Oro, respaldada por la Academia argentina. Su difusión en medio de debates globales sobre derechos reproductivos la posiciona como un grito urgente, con más de 150,000 espectadores en su primera semana.
En Bolivia, «La casa del sur» de Carina Oroza y Ramiro Fierro desentierra los fantasmas de la dictadura militar que azotó el país por dos décadas. Inspirada en hechos reales, la historia sigue a Ana, una mujer exiliada que regresa tras 25 años para vender la casa familiar en el Valle de la Concepción, Tarija, solo para confrontar traumas enterrados y la resistencia femenina contra la represión. Coproducida con Colombia y Chile, la cinta ganó el premio a Mejor Película Boliviana en el Festival de Santa Cruz y el Sol de los Pastos en Pasto, Colombia, destacando su fotografía que captura la belleza árida del sur andino. Sin distribuidor confirmado en EE.UU., su estreno local en febrero la ha convertido en un referente de memoria colectiva, con proyecciones que han agotado salas en La Paz.
Brasil y Chile: thrillers políticos y queer en el desierto
Brasil, flamante ganador del Óscar el año pasado con «I’m Still Here», regresa con fuerza mediante «O agente secreto» de Kleber Mendonça Filho, un thriller de dos horas y media que indaga los abusos de la dictadura de 1964-1985 desde la óptica de un profesor universitario perseguido, interpretado por Wagner Moura en una actuación que ya genera buzz para Mejor Actor. Estrenada en Cannes con dos Palmas –Mejor Director y Mejor Actor–, la cinta se proyecta en Nueva York desde el 26 de noviembre y en Los Ángeles el 5 de diciembre, con Neon como distribuidora en EE.UU. Su mezcla de suspense social y homenaje al cine de infancia de Mendonça Filho –piense en «Aquarius» y «Bacurau»– la hace un contendiente imbatible, con ventas de boletos que superan las 200,000 unidades en Brasil.
Chile, por su parte, envía «La misteriosa mirada del flamenco» de Diego Céspedes, un western queer ambientado en los 80 que ganó el Grand Prix en Un Certain Regard de Cannes y clausuró los Horizontes Latinos de San Sebastián. Protagonizada por la niña Tamara Cortés como Lidia, en una comunidad disidente del desierto minero culpada de una plaga que se transmite «con una sola mirada», la ópera prima de Céspedes –coproducida con Francia, Alemania y Bélgica– llega a cines neoyorquinos el 12 de diciembre vía Altered Innocence. Su estreno en el AFI Fest de octubre ha generado reseñas efusivas por su impacto emocional, con Céspedes declarando que es «un acto de resistencia en un mundo que ataca a las disidencias».
Colombia y Costa Rica: poesía del fracaso y justicia eclesiástica
Colombia irrumpe con «Un poeta» de Simón Mesa Soto, un biopic incómodo y hilarante sobre Óscar Restrepo, un escritor fallido interpretado por el no actor Ubeimar Ríos, que ganó el Premio del Jurado en Cannes y el Astor Piazzolla en Mar del Plata. Estrenada en el AFI Fest y con estreno comercial en EE.UU. el 30 de enero de 2026 en Los Ángeles y Nueva York, la cinta –coproducida con Alemania y Suecia– ha recaudado 1,500 millones de pesos colombianos y supera los 120,000 espectadores, posicionándose como favorita por su exploración del fracaso artístico en un contexto de precariedad.
Costa Rica hace historia doble al postular «El monaguillo, el cura y el jardinero» de Juan Manuel Fernández tanto para Internacional como Documental, un hito para la nación centroamericana. El filme sigue el caso de Anthony Venegas Abarca, quien en 2018 denunció al exsacerdote Mauricio Víquez por abusos, logrando una sentencia de 20 años que reformó la prescripción de delitos sexuales. Estrenado en el Festival de Costa Rica, su narrativa de seis años de filmación ha sido elogiada por su crudeza, con proyecciones que han impulsado debates legislativos.
Ecuador y España: terror andino y raves apocalípticos
Ecuador opta por el terror con «Chuzalongo» de Diego Ortuño, una rareza sudamericana basada en la leyenda andina del duende que agrede sexualmente a mujeres, ambientada en la Revolución Liberal del siglo XIX. Con Bruno Odar como sacerdote investigador, la cinta –ganadora en Macabro FICH de México– se proyecta gratis en Los Feliz de Hollywood el 4 de diciembre, rescatando tradiciones indígenas y desigualdades rurales en paisajes de Cotacachi y Píntag.
España, con su historial de cuatro Óscars, envía «Sirât» de Oliver Laxe, un viaje psicodélico por el duelo y el fin del mundo en raves desérticos marroquíes, con Sergi López como padre en busca de su hijo perdido. Ganadora del Premio del Jurado en Cannes y nominada a los Gotham, la cinta regresa a cines estadounidenses en enero vía Neon, fusionando fotografía virtuosa y banda sonora techno en una exploración de existencialismo que ha agotado salas en Francia.
México y Panamá: Tlatelolco revisitado y cuidados tropicales
México elige «No nos moverán» de Pierre Saint-Martin, un debut en blanco y negro sobre la masacre de Tlatelolco de 1968 visto desde la hermana de una víctima que, en la vejez, rastrea al soldado culpable. Ganadora de cuatro Arieles –incluyendo Mejor Actriz para Luisa Huertas–, la cinta estrenó en Nueva York el 28 de noviembre y en el Instituto Cervantes de L.A. el 12, equilibrando amargura con humor en una reflexión contemporánea que ha revivido debates sobre memoria histórica.
Panamá postula «Querido trópico» de Ana Endara, un debut narrativo sobre la inmigrante colombiana Ana María (Jenny Navarrete) cuidando a la demenciada Mercedes (Paulina García) en un jardín panameño. Estrenada en TIFF y San Sebastián, la cinta –coproducida con Colombia y Chile– explora soledades clasistas con realismo poético, ganando en LALIFF y posicionándose como puente cultural en un istmo de migraciones.
Paraguay y Perú: archivos de Stroessner y quechua en las alturas
Paraguay rescata «Bajo las banderas, el sol» de Juanjo Pereira, un documental de archivos globales que deconstruye la propaganda de la dictadura de Stroessner (1954-1989). Estrenado en Berlín y BAFICI, el ópera prima –coproducido con Argentina– ganó el Lumière y se proyecta en Laemmle de L.A., con un diseño sonoro que ha sido clave para su impacto en debates sobre autoritarismo.
Perú envía «Kinra» de Marco Panatonic, hablada íntegramente en quechua sobre Atoqcha, un cusqueño entre montañas y universidad. Ganadora del Astor Piazzolla en Mar del Plata y múltiples en Lima, la cinta se proyecta gratis en Los Feliz el 4 de diciembre, celebrando la revalorización andina con más de 6.000 espectadores en su estreno local.
República Dominicana y Uruguay: hipopótamos escobaristas y duelos temporales
República Dominicana innova con «Pepe» de Nelson Carlo de Los Santos Arias, un docudrama desde la voz fantasmal del hipopótamo mascota de Pablo Escobar, asesinado en 2009. Coproducido con Namibia, Alemania y Francia, el Silver Bear en Berlín lo posiciona en MUBI, cuestionando ecología y colonialismo con oralidad abrumadora.
Uruguay cierra con «Agárrame fuerte» de Ana Guevara y Leticia Jorge, un viaje temporal por el duelo de amigas donde la protagonista revive su juventud sin sorpresa, como remembranza naturalista. Ganadora del Nora Ephron en Tribeca, la cinta de 74 minutos –mayoritariamente femenina– explora surrealismo sutil y ha sido aclamada por su espontaneidad.
Venezuela: el cantor del pueblo resucita en celuloide
Venezuela culmina con «Alí Primera» de Daniel Yegres, un biopic sobre el «Cantor del Pueblo» asesinado en 1985, primera producción de la Gran Misión Viva Venezuela. Con Eduardo González como el trovador de la Nueva Canción, la cinta ganó el Mariposa de Diamante en Rusia y se proyecta en la Muestra Binacional de Cine Somos Hermanos, uniendo protesta social y legado familiar en un llamado a la unidad cultural.
Estas producciones, tejidas con hilos de dolor y esperanza, no solo compiten por oro: iluminan las grietas de la historia latinoamericana, invitando al mundo a mirar –y sanar– sus sombras compartidas. Con la votación preliminar del 8 al 12 de diciembre, el continente espera su momento en el escenario hollywoodense.



