Ciudad de México.- La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) prohibió al Gobierno de la Ciudad de México mantener la figura gigante de un ajolote en las inmediaciones del Estadio Azteca durante el Mundial de 2026, argumentando que la instalación viola los estrictos lineamientos comerciales y de exclusividad del torneo.
La medida obliga a la administración capitalina a retirar la estructura metálica de aproximadamente tres metros de altura, la cual representa a un ajolote con penacho, vestido con la playera de la Selección Mexicana y corriendo tras un balón. Esta pieza fue instalada por el gobierno de Clara Brugada como antesala a la reapertura del recinto el pasado 28 de marzo, convirtiéndose rápidamente en una de las atracciones más fotografiadas por los aficionados.
La restricción se fundamenta en la protección de los derechos de marca. La titular del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Carolina Pérez Luna, explicó que la FIFA ejerce un control absoluto sobre los elementos visuales que pueden operar en las zonas de acceso a las sedes mundialistas. El organismo rector del futbol registró 357 marcas para esta edición y determinó que solo Zayu, Maple y Clutch, las tres mascotas oficiales, tienen autorización para exhibirse dentro del perímetro del inmueble, que comercialmente adoptará el nombre de Estadio Ciudad de México.
La funcionaria aclaró que la instrucción del retiro no es un ataque directo contra el símbolo identitario impulsado por el gobierno local, sino una regla general aplicada a cualquier personaje, símbolo o botarga ajena a la organización que intente asociarse visualmente con el evento deportivo sin la debida acreditación.
El conflicto ha trascendido al ámbito político. La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó en conferencia de prensa la estrategia de «ajolotización» de Brugada, defendiendo que estas intervenciones de arte urbano cambian positivamente la percepción del espacio público, recordando que es una política que la actual jefa de Gobierno implementó con éxito desde su etapa en Iztapalapa.
Pese al veto en el Coloso de Santa Úrsula, las autoridades capitalinas confirmaron que la figura seguirá formando parte de las campañas institucionales en el resto de la metrópoli, adornando elementos como el Tren Ligero, vialidades y eventos culturales destinados a recibir al turismo internacional.
En paralelo, el uso masivo del ajolote como emblema festivo ha detonado severas críticas por parte del sector científico y ambiental. Diversos biólogos y organizaciones civiles han calificado la campaña como un caso de lavado de imagen verde, señalando la profunda contradicción de tapizar la ciudad con la figura del anfibio para atraer visitantes, mientras la especie silvestre enfrenta un riesgo crítico de extinción local en los canales de Xochimilco a causa de la contaminación, la urbanización y el abandono de su hábitat natural.



