CIUDAD DEL VATICANO.— La Santa Sede respondió formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) tras la consagración de cuatro obispos sin el consentimiento papal, declarando una ruptura oficial con la Iglesia católica y extendiendo la excomunión a sus clérigos, así como a los fieles que se adhieran formalmente a sus posturas doctrinales.
La decisión, emitida por la Congregación para la Doctrina de la Fe, califica las ordenaciones realizadas en Écône, Suiza, como un acto cismático. Con este decreto, el Vaticano determinó la invalidez de los sacramentos de la confesión y del matrimonio administrados por los aproximadamente 750 sacerdotes del grupo, revirtiendo las concesiones y los acercamientos pastorales que se habían edificado en años recientes bajo pontificados previos.
La resolución del papa León XIV establece que la sanción espiritual afectará de igual manera a los laicos que asistan de forma regular y compartan la postura ideológica de la fraternidad, la cual rechaza las reformas modernizadoras del Concilio Vaticano II y defiende la exclusividad de la misa en latín. No obstante, las autoridades eclesiásticas precisaron que la medida no aplicará para aquellos católicos que acudan a las ceremonias del grupo únicamente por motivos litúrgicos o espirituales, siempre que reconozcan la autoridad papal.
Por su parte, la representación de la FSSPX calificó las penalizaciones de desproporcionadas e injustas, argumentando una falta de apertura al diálogo directo por parte de la Santa Sede. El Vaticano acompañó el anuncio con una nota explicativa donde manifiesta su disposición para recibir de regreso a los miembros del movimiento tradicionalista, fijando como requisito la firma de compromisos donde se profese fidelidad al pontífice y se acepten las directrices doctrinales vigentes de la Iglesia.



