Washington, D.C.- El presidente Donald Trump instó el sábado a varias naciones a enviar buques de guerra para garantizar la seguridad y reapertura del estrecho de Ormuz, ruta clave para el comercio mundial de petróleo que Irán mantiene bloqueada en el marco de la guerra con Estados Unidos e Israel.
Dos semanas después del inicio de los ataques conjuntos estadounidenses e israelíes contra Irán, el conflicto se intensifica sin señales de desescalada. El sábado se registraron impactos en la embajada de EE. UU. en Bagdad y en una importante instalación energética en Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, donde un dron iraní interceptado generó un incendio y columnas de humo negro sobre la terminal petrolera.
Trump, en publicaciones en Truth Social, afirmó que «muchos países» participarán en esta operación naval conjunta con Estados Unidos, mencionando específicamente a China, Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido, aunque no detalló compromisos concretos. Prometió que la Armada estadounidense escoltará buques cisterna «muy pronto» y amenazó con acciones más duras si el bloqueo persiste.
El viernes, fuerzas estadounidenses atacaron objetivos militares en la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo iraní, destruyendo infraestructuras bélicas sin dañar las energéticas, según Trump, quien calificó la operación como un éxito total. Irán respondió con amenazas de reducir a cenizas instalaciones vinculadas a EE. UU. y continuó sus ataques en el Golfo, lo que ha disparado los precios del petróleo un 40 % y generado pérdidas millonarias diarias en exportaciones regionales.
El conflicto se extiende al Líbano, donde enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, respaldado por Teherán, han causado cientos de muertos, incluyendo ataques aéreos en Sidón que destruyeron edificios y mataron civiles y trabajadores sanitarios. El Ministerio de Salud libanés reporta al menos 826 fallecidos en el país, mientras Israel emite órdenes de evacuación masivas que desplazan a cientos de miles.
En Irán, los bombardeos persisten en varias provincias, con advertencias de evacuación en zonas como Tabriz. El Ministerio de Salud iraní reporta más de 1,200 muertos por ataques estadounidenses e israelíes —cifra no verificada independientemente— y la ONU estima 3.2 millones de desplazados. Tras el asesinato del líder supremo Ali Jamenei al inicio de la guerra, su hijo Mojtaba asumió el cargo, aunque permanece ausente y posiblemente herido.
El analista Vali Nasr, de Johns Hopkins, advirtió que el ataque a Kharg podría acelerar la escalada en lugar de forzar una rendición iraní. Trump describió a Irán como «totalmente derrotado» y descartó negociaciones, mientras el Pentágono reporta más de 15,000 objetivos alcanzados y un costo inicial de 11.300 millones de dólares para EE. UU. en los primeros días, con 13 militares fallecidos.
En Líbano, el secretario general de la ONU, António Guterres, visitó Beirut y señaló que aún existen «vías diplomáticas» para detener las hostilidades, en medio de una crisis humanitaria creciente. Hamás, aliado de Irán, pidió a Teherán abstenerse de atacar a vecinos del Golfo que apoyan su causa, marcando una rara discrepancia entre aliados.