Washington, D.C.— Grupos clave de la industria automotriz estadounidense enviaron una carta al gobierno de Donald Trump para exigir que se mantenga fuera del mercado local a los fabricantes de automóviles chinos, en vísperas de la reunión prevista entre el presidente estadounidense y su homólogo chino, Xi Jinping.
En el documento fechado el 12 de marzo y dirigido al secretario del Tesoro, Scott Bessent, al secretario de Estado, Marco Rubio, al secretario de Comercio, Howard Lutnick, y al representante comercial, Jamieson Greer, cinco organizaciones representativas —entre ellas la Alliance for Automotive Innovation, el American Automotive Policy Council, Autos Drive America, MEMA (proveedores de autopartes) y la National Automobile Dealers Association— alertaron sobre los riesgos que implica la entrada de vehículos chinos.
Los firmantes señalaron que las políticas del gobierno chino permiten a sus fabricantes vender a precios artificialmente bajos gracias a subsidios masivos, robo de propiedad intelectual y otras ventajas competitivas, lo que representa “una amenaza directa” para la competitividad global, la seguridad nacional y la base industrial automotriz de Estados Unidos.
Además, criticaron la decisión reciente de Canadá de eximir de aranceles elevados hasta 49 mil vehículos eléctricos chinos al año, lo que podría crear una “puerta trasera” para el acceso al mercado estadounidense. También advirtieron contra cualquier intento de las empresas chinas de eludir las restricciones mediante la instalación de plantas de producción en territorio estadounidense, ya que las distorsiones del mercado persistirían independientemente del lugar de ensamblaje.
La misiva subraya la necesidad de mantener vigente una regulación de ciberseguridad del Departamento de Comercio de 2025, que en la práctica impide la entrada de casi todos los vehículos chinos por preocupaciones de seguridad de datos y conectividad.
El llamado se produce en un contexto de creciente dominio chino en el sector de vehículos eléctricos: BYD superó recientemente a Tesla como el mayor vendedor mundial de este tipo de autos, y marcas chinas han ganado terreno en mercados como México y otros países. Los grupos insistieron en que Estados Unidos debe “mantenerse vigilante” para proteger su industria automotriz ante estos avances. La embajada china en Washington no ha emitido comentarios inmediatos sobre la carta.