El 20 de enero de 2025 Donald Trump regresó a la Casa Blanca como el 47.º presidente en una ceremonia trasladada al interior del Capitolio por el frío extremo. Prometió una “Era Dorada” para América con mano firme, priorizando la frontera, el proteccionismo económico y la reducción drástica del Estado federal. Lo que siguió fue un año de acción ejecutiva sin precedentes: más de 225 órdenes firmadas en doce meses, un récord histórico que reflejó un estilo de gobierno vertiginoso, confrontacional y casi exclusivamente por decreto.
El primer día: oleada de revocaciones y emergencias
Desde las primeras horas de la investidura la administración desató una cascada de medidas que desmantelaron gran parte del legado anterior. Se concedieron perdones masivos a participantes en el asalto al Capitolio de 2021, se congelaron contrataciones federales, se eliminaron programas de diversidad e inclusión, se creó el Departamento de Eficiencia Gubernamental y se declaró emergencia nacional en la frontera sur. El renombramiento del Golfo de México como Golfo de América en documentos oficiales federales fue uno de los gestos simbólicos más comentados. Miles de efectivos adicionales fueron enviados a la frontera y se iniciaron operativos masivos que marcaron el tono migratorio del año.
Deportaciones récord y redadas masivas
La política migratoria se convirtió en el eje del mandato. Se restableció “Remain in Mexico”, se eliminó el “catch and release” y, por primera vez en tiempos de paz, se invocó la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798. Las redadas de ICE se extendieron a hospitales, escuelas y barrios residenciales, generando protestas violentas, bloqueos de carreteras y enfrentamientos diarios. Al cierre del período se reportaron más de 622 mil deportaciones formales y casi dos millones de autodeportaciones inducidas por el endurecimiento de políticas laborales y de empleo. Los intentos de terminar con la ciudadanía por nacimiento chocaron contra tribunales federales y desataron una avalancha de demandas que aún se dirimen en la Corte Suprema.
El “Día de la Liberación” y sus consecuencias
El 2 de abril de 2025, bautizado por el presidente como “Día de la Liberación”, se impusieron aranceles del 10 % a casi todas las importaciones, con tasas adicionales para países con déficits comerciales significativos. El anuncio provocó caídas bursátiles récord y alzas inmediatas en precios al consumidor. A lo largo del año se negociaron acuerdos temporales con la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Reino Unido; se redujeron temporalmente tarifas a China a cambio de compromisos contra el fentanilo; y se eximieron productos agrícolas clave de varios países. La retórica de “América Primero” impulsó una reindustrialización parcial en acero, semiconductores y automóviles, aunque la inflación y la incertidumbre comercial generaron fuerte rechazo en amplios sectores.
Retiros, amenazas y operaciones sorpresa
El enfoque exterior fue transaccional y agresivo. Estados Unidos se retiró de la Organización Mundial de la Salud, de múltiples tratados multilaterales y, en los primeros días de 2026, del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Las promesas de poner fin rápido a la guerra en Ucrania no se materializaron pese a intensas conversaciones con Rusia. En el hemisferio occidental la presión se endureció: se impusieron tarifas y amenazas a México y Colombia hasta lograr concesiones en migración y narcotráfico; se desplegaron fuerzas navales en el Caribe; y una operación militar sorpresa en Venezuela derivó en el traslado forzado de su presidente y su esposa a territorio estadounidense. Designaciones de organizaciones como terroristas y bombardeos selectivos en varios países dejaron centenares de víctimas civiles y generaron condenas internacionales.
Purga administrativa y rupturas internas
Dentro del país la reestructuración fue profunda. Se disolvió parcialmente USAID, se recortaron drásticamente fondos para ayuda exterior y programas globales de salud, y se avanzó en la desclasificación de estudios sobre cannabis medicinal y CBD. La relación inicial con Elon Musk y su equipo se deterioró hasta romperse por desacuerdos sobre el alcance de los recortes burocráticos. En el ámbito espacial se priorizó la supremacía estadounidense con planes ambiciosos de regreso a la Luna y establecimiento de reactores nucleares lunares antes de 2030.
Récord de decretos y polarización máxima
Hacia diciembre de 2025 el volumen acumulado de órdenes ejecutivas, memorandos y proclamas —más de 225, 57 y 118 respectivamente— reflejaba un gobierno que operaba casi exclusivamente por decreto. El año terminó con anuncios de superioridad espacial, investigaciones ampliadas sobre marihuana medicinal y un breve cierre parcial del gobierno por disputas presupuestarias. Las encuestas mostraban apoyo sólido en la base republicana por el control migratorio y el proteccionismo, pero aprobación general baja en economía e imagen internacional. Decenas de demandas judiciales cuestionaban la constitucionalidad de medidas clave, con resoluciones pendientes que definirán los límites del poder ejecutivo.
Este primer año del segundo mandato de Trump fue un torbellino de cambio acelerado: un asalto frontal al statu quo que reconfiguró fronteras, comercio, burocracia y alianzas globales, polarizando aún más a la sociedad estadounidense y al mundo entero.