WASHINGTON, D.C. — El presidente Donald Trump afirmó el viernes que Estados Unidos mantiene conversaciones con Cuba y planteó la posibilidad de una «toma amistosa» de la isla, sin precisar el significado de sus palabras.
Al hablar con periodistas fuera de la Casa Blanca antes de viajar a Texas, Trump indicó que el secretario de Estado, Marco Rubio, dialoga con funcionarios cubanos «a un nivel muy alto».
«El gobierno cubano está hablando con nosotros», declaró el mandatario. «No tienen dinero. No tienen nada en este momento. Pero están hablando con nosotros, y quizá tengamos una toma amistosa de Cuba».
Agregó: «Bien podríamos terminar con una toma amistosa de Cuba».Trump no detalló sus declaraciones, pero sugirió que la situación de Cuba —gobernada por un régimen comunista y considerada por décadas un adversario clave de Washington— llega a un momento decisivo. La Casa Blanca no respondió solicitudes de aclaración.
El presidente calificó a Cuba como «una nación fallida, por decirlo de alguna manera», y afirmó que «quieren nuestra ayuda».
Sus comentarios se produjeron dos días después de que el gobierno cubano reportara un enfrentamiento armado frente a su costa norte: una lancha rápida con registro de Florida y 10 cubanos armados a bordo disparó contra soldados cubanos. Según La Habana, cuatro pasajeros murieron, seis resultaron heridos y un agente cubano también fue lesionado.
Trump ha mencionado a Cuba desde inicios de enero, tras la captura por fuerzas estadounidenses del presidente venezolano Nicolás Maduro, aliado cercano de La Habana. El mandatario insinuó entonces que no haría falta intervención militar en la isla, dada la debilidad de su economía —agravada por la interrupción de envíos de petróleo venezolano tras la detención de Maduro—, que podría colapsar por sí sola.
«Hemos lidiado con Cuba por muchos años. He escuchado sobre Cuba desde que era un niño. Pero están en serios problemas», señaló el viernes.
En referencia a la comunidad de exiliados cubanos en Estados Unidos, Trump anticipó que podría ocurrir algo «muy positivo para la gente que fue expulsada, o peor, de Cuba y vive aquí», sin dar más precisiones.Washington mantiene un embargo comercial estricto contra Cuba desde 1962, un año antes de la fallida invasión de Bahía de Cochinos auspiciada por la CIA. Sin embargo, Trump mencionó a inicios de mes que hay diálogos en curso con funcionarios cubanos.
El gobierno de La Habana confirmó recientemente contactos con Washington tras el incidente de la lancha. Rubio indicó que el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera investigan el caso.
A principios de enero, Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, en medio de una crisis energética creciente en la isla. Aunque luego se permitió en algunos casos la venta de crudo venezolano a intereses cubanos, el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, denunció en una publicación (ya borrada) que el boicot de combustibles persiste como «castigo colectivo».
Más de 40 organizaciones estadounidenses de sociedad civil enviaron el viernes una carta al Congreso para exigir que presione al gobierno de Trump a revertir su «política agresiva» hacia Cuba. Advirtieron que cortar los envíos de petróleo podría causar un «colapso humanitario» y violar el derecho internacional humanitario al imponer «hambre y penurias» a civiles.