WASHINGTON, D.C.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha invitado a mandatarios de Latinoamérica a una cumbre que se llevará a cabo el próximo 7 de marzo en Florida. Según información de la Associated Press (AP), la reunión tiene como objetivo central reafirmar el dominio estadounidense en el hemisferio occidental y contrarrestar lo que la Casa Blanca califica como una «depredadora» expansión comercial y militar de China en la región.
El anuncio de esta cumbre ocurre tras la reciente operación militar de Estados Unidos para derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela y en medio de renovadas tensiones por el control de infraestructura crítica. El gobierno de Trump ha puesto especial énfasis en el Canal de Panamá, afirmando falsamente que es operado por China, y ha sugerido la posibilidad de retomar el control de esta vía interoceánica bajo el argumento de seguridad nacional.
De manera simultánea, el Departamento de Estado emitió una advertencia a Perú tras un fallo judicial que restringe la supervisión local sobre el megapuerto de Chancay, construido con capital chino. La administración estadounidense señaló que el dinero del gigante asiático «cuesta soberanía», instando a los países de la región a revisar sus contratos de préstamos e infraestructura con Beijing.
La estrategia de Washington incluye también un componente militar, tras la reunión convocada por el general Dan Caine con jefes de defensa de 34 naciones. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, manifestó que la prioridad es lograr una «paz permanente» bajo la supervisión de Estados Unidos, justo antes de que Trump emprenda un viaje oficial a China para entrevistarse con Xi Jinping. La cumbre en Florida servirá como un bloque de presión regional previo a las negociaciones directas con la potencia asiática.