Washington, D.C. – Diez minutos antes del inicio de los alegatos orales, el presidente Donald Trump entró a la sala de la Corte Suprema de Estados Unidos y se sentó en la tribuna pública, convirtiéndose en el primer presidente en ejercicio que asiste a una sesión de este tipo.
Trump permaneció poco más de una hora en el tribunal, observando en silencio cómo los nueve jueces, tanto liberales como conservadores, cuestionaban los argumentos del gobierno para restringir la ciudadanía por derecho de nacimiento, consagrada en la Decimocuarta Enmienda.
El mandatario, quien vestía una corbata roja, llegó mientras el tribunal realizaba el juramento tradicional a varios grupos de abogados. Se ubicó varias filas detrás del atril donde se encontraba su fiscal general y escuchó atentamente la lección de historia sobre el debate del siglo XIX que dio origen a la enmienda.
Su presencia generó expectación en un caso ya de alto perfil, que toca el núcleo de lo que significa ser estadounidense, tema central en la agenda política de Trump. Aunque el presidente ha nombrado a tres de los actuales magistrados, su relación con la Corte Suprema se ha vuelto tensa tras decisiones recientes que han frenado iniciativas clave de su gobierno, como el plan arancelario invalidado en febrero.
Trump ha criticado públicamente a jueces que no alinean con su visión, e incluso el mes pasado calificó de “vergüenza para sus familias” a Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, dos magistrados que él mismo designó, por votar en su contra en otro caso.
Fuera del tribunal, varios asistentes expresaron rechazo a la asistencia presidencial. Michelle McKeithen, una de las presentes, la calificó como “una táctica de intimidación” y una forma de presionar a los jueces con su mirada durante los argumentos.
En días previos, Trump había insistido en que los magistrados deben respaldarlo en este tema, que considera fundamental para frenar la migración ilegal. El presidente y sus asesores argumentan que el “turismo de nacimiento” representa una amenaza a la seguridad nacional.
En una publicación reciente en redes sociales, Trump afirmó que la ciudadanía por derecho de nacimiento “no se trata de gente rica de China y del resto del mundo” que busca beneficios para sus hijos, sino que fue pensada exclusivamente para los hijos de los esclavos liberados tras la Guerra Civil, una interpretación que contradice el consenso histórico y jurídico mayoritario.
El caso continúa siendo seguido de cerca por su impacto potencial en la política migratoria del gobierno. Trump abandonó la sala después de escuchar los primeros argumentos y regresó a la Casa Blanca.
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