Washington, D.C.- El presidente Donald Trump firmó este martes una proclamación que amplía las restricciones de entrada a Estados Unidos, incorporando 20 países adicionales y documentos emitidos por la Autoridad Palestina, elevando el total a más de 35 naciones afectadas. La medida, efectiva desde el 1 de enero de 2026, responde a preocupaciones de seguridad nacional y surge semanas después del tiroteo en Washington perpetrado por un nacional afgano que dejó un soldado de la Guardia Nacional muerto.
La nueva política impone prohibiciones totales a Siria, Sudán del Sur, Níger, Malí, Burkina Faso y personas con pasaportes palestinos, argumentando deficiencias en vetting e información compartida. Además, aplica restricciones parciales a 15 países africanos y caribeños, como Angola, Benín, Costa de Marfil, Nigeria, Senegal y Zambia, limitando visas de inmigrante, turismo, estudio y trabajo temporal.
La ampliación afecta incluso a familiares directos de ciudadanos estadounidenses, visas especiales para aliados afganos y estudiantes internacionales. El gobierno justifica la decisión por riesgos terroristas y sobrecarga migratoria. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, respaldó una «prohibición total» a naciones que, según ella, envían «asesinos y parásitos».
Aliados de Trump celebran la medida como «sentido común» para proteger la seguridad. Gene Hamilton, de America First Legal, afirmó que no se debe permitir entrada si hay riesgos asociados.
Críticos, como la exfuncionaria Andrea Flores, la ven como discriminación racial, comparándola con cuotas históricas. Doug Rand, exalto cargo en Seguridad Nacional, señaló que «cierra la puerta» a casi todos los no ciudadanos de estos países.
Más allá de las fronteras, la prohibición impacta a residentes legales de naciones afectadas, tras pausas recientes en procesos de ciudadanía y green cards. Esto profundiza el endurecimiento migratorio de Trump, que revive políticas de su primer mandato validadas por la Corte Suprema.