Miami, Florida. – En una elección de segunda vuelta que capturó la atención nacional, la demócrata Eileen Higgins se impuso el martes con el 59% de los votos contra el 41% de su rival republicano, Emilio González, respaldado por el presidente Donald Trump. Esta victoria rompe una racha de casi 30 años de control republicano en la alcaldía de Miami, una ciudad de mayoría hispana con más de 440,000 habitantes, y marca un hito al convertir a Higgins, de 61 años, en la primera mujer en ocupar el cargo desde su fundación en 1896.
Higgins, excomisionada del condado de Miami-Dade durante ocho años, representó un distrito conservador que incluye el barrio cubano de La Pequeña Habana. Habla español con fluidez y se presentó en 2018 como «La Gringa» para conectar con votantes hispanos que luchaban con la pronunciación de su apellido. Su campaña, aunque la contienda era oficialmente no partidista, enfatizó críticas directas a las políticas migratorias de Trump, destacando detenciones familiares y la falta de vivienda asequible en Florida. «Estamos construyendo jaulas para nuestros residentes en lugar de hogares accesibles», declaró a la Associated Press antes de los resultados, aludiendo a las medidas de deportación del gobierno federal.
González, exadministrador de la ciudad y primerizo en candidaturas, forzó la elección mediante una demanda en julio de 2025 contra un intento de posponerla hasta 2026, impulsado por el saliente alcalde Francis Suárez y comisionados. Un juez anuló la demora por inconstitucional, permitiendo el voto. A pesar del apoyo de Trump y del gobernador de Florida, González concedió la derrota esa misma noche y llamó a Higgins para felicitarla. «Respetamos tu victoria y te daremos espacio para gobernar», dijo en su discurso, reconociendo su campaña de base voluntaria.
La contienda atrajo figuras nacionales: el exsecretario de Transporte Pete Buttigieg, el senador Ruben Gallego y el exalcalde de Chicago Rahm Emanuel visitaron Miami el fin de semana previo para movilizar votantes demócratas. Ken Martin, presidente del Comité Nacional Demócrata, celebró el resultado como «una señal de que los votantes rechazan la agenda republicana que eleva costos y divide comunidades». Esta elección, una de las últimas antes de las legislativas de 2026, genera momentum para los demócratas en Florida, donde Trump ganó el condado de Miami-Dade en 2024 por primera vez en décadas, invirtiendo una derrota de 30 puntos ante Hillary Clinton en 2016.
Entre republicanos, crece la inquietud. La representante María Elvira Salazar, cuya circunscripción incluye Miami, llamó al voto hispano «no garantizado» en un video de X, argumentando que comunidades de origen cubano, venezolano y nicaragüense apoyan a Trump por su postura contra el socialismo, pero demandan alivio migratorio para residentes sin antecedentes penales. Victorias demócratas recientes en Nueva Jersey y Virginia, impulsadas por preocupaciones económicas y migratorias, se citan como advertencias.
Como alcaldesa, Higgins asume un rol ceremonial pero promete dedicación total. Priorizará terrenos municipales para viviendas asequibles, resiliencia climática y restaurar confianza en el Ayuntamiento tras escándalos de corrupción. Miami, segunda ciudad más grande de Florida y puerta a América Latina, recibe millones de turistas anuales; su influencia global amplifica el impacto de esta elección. La alcaldesa del condado, Daniella Levine Cava, felicitó a Higgins, destacando el fin del «techo de cristal» en la ciudad.
El triunfo de Higgins no predice resultados en 2026, pero subraya fisuras en el bloque republicano hispano y fortalece a los demócratas en un estado clave. Con el escrutinio en curso, analistas ven en Miami un barómetro de descontento con políticas federales de precios altos y represión migratoria.