1.- Jaime Enríquez Ordóñez se ha consolidado en los últimos años como un operador político central y pieza clave en el engranaje territorial del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, con quien mantiene un vínculo familiar directo al ser su suegro. De origen chihuahuense, Enríquez Ordóñez cuenta con una extensa trayectoria dentro del Partido Revolucionario Institucional, instituto político en el que construyó su capital operativo durante décadas y donde ocupó diversas posiciones en la administración pública, antes de trasladar su estructura de influencia hacia las filas del partido Morena para coordinar estrategias territoriales en favor de su yerno.
2.- A lo largo de su carrera en el servicio público, su desempeño ha estado marcado por múltiples señalamientos y acusaciones de presunta corrupción. Durante el sexenio del exgobernador priista César Duarte Jáquez, Enríquez Ordóñez fungió como titular de la Dirección de Transporte del Estado, un periodo sumamente polémico debido a las severas críticas sociales, las protestas de los concesionarios y las denuncias de opacidad en la entrega de permisos, así como por las graves fallas operativas y financieras que colapsaron la implementación del sistema de transporte colectivo conocido como ViveBús.
3.- Asimismo, su paso por la Coordinación Estatal de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Coespi), enfocada en la atención a la zona de la Tarahumara, estuvo bajo el escrutinio público debido a cuestionamientos sobre el manejo y destino de los recursos públicos asignados a las comunidades vulnerables de la región serrana. Los señalamientos de irregularidades administrativas durante su gestión en el sector indigenista se sumaron al historial de críticas que la oposición y diversos colectivos ciudadanos han utilizado para cuestionar su probidad en el manejo de fondos estatales.
4.- Actualmente, el veterano estratega concentra sus esfuerzos de movilización en la zona serrana de la entidad, donde opera políticamente para el grupo del ayuntamiento juarense, tejiendo alianzas con liderazgos locales de cara a los procesos internos del oficialismo. Pese a las recurrentes denuncias mediáticas que lo vinculan con vicios del viejo cuño corporativo —tales como la supuesta manipulación de padrones de beneficiarios para inflar las afiliaciones de Morena—, Enríquez Ordóñez se mantiene como una figura de alta confianza y protección en la cúpula del poder local en la frontera.



