1.- La trayectoria de Alejandro Gertz Manero en la justicia mexicana es un catálogo de excesos autoritarios y oportunismo político que desdibuja cualquier pretensión de imparcialidad. Desde sus inicios en los turbulentos años setenta, coordinando la Operación Cóndor bajo el régimen priista de Luis Echeverría, Gertz se posicionó como un ejecutor implacable de agendas estatales, muy inclinado a la represión. Su paso por la Secretaría de Seguridad Pública en el sexenio de Vicente Fox, donde reformó la Policía Federal Preventiva sin lograr resultados tangibles contra la delincuencia organizada, ya evidenciaba una gestión opaca y centrada en el control burocrático. Culminando en su designación como fiscal general en 2019, apodado irónicamente «fiscal carnal» por su cercanía a Andrés Manuel López Obrador, Gertz transformó la Fiscalía General de la República en un instrumento personal, donde la autonomía prometida se diluyó en lealtades partidistas y venganzas privadas, dejando un legado de desconfianza institucional que México tardará en superar.
2.- Entre las sombras más oscuras de su carrera destacan las persecuciones selectivas que rayan en lo grotesco, como el caso de su sobrina política Alejandra Cuevas Morán y su madre Laura Morán, acusadas de homicidio doloso por omisión en la muerte de su hermano Federico en 2015. Detenidas en 2020 bajo una figura jurídica inexistente —la «garante accesoria»—, pasaron más de 500 días en prisión hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación las liberó por unanimidad en 2022, invalidando las órdenes de aprehensión por falta de sustento legal. Filtraciones de audios revelaron a Gertz presionando directamente a funcionarios judiciales para alterar sentencias, exponiendo no solo un abuso de poder flagrante, sino una patética instrumentalización de la FGR para saldar rencores familiares. Este episodio, lejos de ser un desliz aislado, simboliza cómo Gertz priorizó sus odios personales sobre el Estado de derecho, erosionando la credibilidad de una institución ya maltrecha por décadas de corrupción.
3.- No menos criticable es el rosario de fallos judiciales y escándalos que salpicaron su gestión en la FGR, desde la exoneración sumaria del general Salvador Cienfuegos en 2020 —dañando relaciones bilaterales con Estados Unidos— hasta el estancamiento del caso Emilio Lozoya y Odebrecht, donde promesas de desmantelar redes de corrupción se evaporaron en procesos inconclusos. La persecución a 31 científicos del Conacyt en 2021 por presuntos delitos de delincuencia organizada fue archivada por inexistencia de pruebas, revelando una obsesión persecutoria contra disidentes intelectuales alineados con el régimen anterior. Tensiones con el exconsejero Julio Scherer, quien lo denunció por tráfico de influencias en 2022, y presiones en la investigación de Ayotzinapa —que llevaron a la renuncia del fiscal especial Omar Gómez Trejo— pintan a Gertz como un operador de la Cuarta Transformación más que como un garante de justicia. Su admisión controvertida al Sistema Nacional de Investigadores, pese a acusaciones de plagio en obras como su biografía de Guillermo Prieto, corona una carrera plagada de favoritismos y opacidad académica.
4.- El futuro de Alejandro Gertz Manero, a sus 86 años, se perfila como un exilio dorado que huele a recompensa por servicios prestados, pero que no lava las manchas de su historial. Tras su renuncia forzada el 27 de noviembre de 2025 —aprobada por el Senado en un procedimiento acelerado y criticado por la oposición como un «fast-track» para instalar un fiscal a modo—, Sheinbaum lo propone como embajador en Alemania, un destino sospechosamente libre de tratados de extradición con México, ideal para evadir posibles rendición de cuentas por sus excesos. Con Ernestina Godoy como encargada interina, la FGR enfrenta un relevo incierto que podría perpetuar la politización, mientras Gertz se aleja hacia un retiro diplomático que, lejos de redimirlo, amplifica la percepción de impunidad para los intocables del poder. Su legado no será de reformas, sino de advertencia: en un país donde la justicia se dobla a caprichos personales, figuras como él aseguran que el ciclo de impunidad siga girando, dejando a México con más preguntas que respuestas sobre quién realmente rige el destino de sus instituciones.



