1.- La trayectoria de Carlos Alonso Castillo Pérez se ha consolidado bajo el ala de la «nomenclatura» de Morena, operando como un cuadro de absoluta confianza para Ariadna Montiel Reyes, secretaria de Bienestar. Si bien sus inicios se rastrean en el activismo de la UNAM y su consolidación ocurrió en la Ciudad de México, su perfil ha mutado al de un gestor de estructuras territoriales. Su carrera no se distingue por una producción legislativa independiente, sino por ser un eslabón disciplinado en la cadena de mando de Montiel, actuando como su representante personal en diversas arenas políticas fuera de su distrito original en Coyoacán.
2.- En el convulso escenario de Morena en Chihuahua, la identificación de Castillo Pérez es inequívoca con el bloque de Cruz Pérez Cuéllar y Mayra Chávez, grupo que guarda una alianza estratégica directa con Ariadna Montiel. Aunque anteriormente se le vinculó con Andrea Chávez y Juan Carlos Loera por su rol institucional como delegado del CEN —donde debía interactuar con todas las candidaturas—, la realidad operativa lo sitúa como el principal articulador de los intereses de la Secretaría de Bienestar en el estado. Su labor ha sido criticada por sectores locales que ven en él a un «comisario» enviado desde el centro para asegurar que la estructura de servidores de la nación y los recursos de bienestar se alineen con el proyecto político del grupo de Juárez.
3.- Castillo Pérez es el prototipo del político transhumante que, pese a ser diputado federal por la Ciudad de México, dedica gran parte de su capital político a operar en Chihuahua para pavimentar las aspiraciones de su grupo hacia 2027. Actualmente preside la Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial en la LXVI Legislatura, una posición técnica que utiliza para mantener vigencia institucional mientras los temas de «Plan C» ya han sido aprobados y su ciclo como delegado formal ha concluido. Su gestión es vista con escepticismo por quienes consideran que su prioridad no es el ordenamiento urbano del país, sino el mantenimiento de la red de lealtades de Montiel en el norte.
4.- De él se puede esperar que siga funcionando como el operador de campo de mayor jerarquía para la facción de Montiel, actuando como un puente entre la Cámara de Diputados y las estructuras municipales de Chihuahua. Su futuro político es una apuesta a la sombra de la secretaria; su relevancia legislativa es secundaria frente a su capacidad para movilizar bases y controlar órganos internos del partido. En última instancia, Castillo Pérez representa la consolidación de un «estilo de hacer política» donde la gestión pública se confunde con la construcción de feudos partidistas, priorizando la expansión territorial de su grupo sobre la representación directa de sus votantes en Coyoacán.
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