Ciudad de Guatemala. – En un cierre emotivo a una larga espera, los restos de Francisco Evelio Villatoro Velásquez y Osman Roberto Sáenz Montejo, dos amigos guatemaltecos de 21 años que murieron ahogados en el Río Bravo en 1996, llegaron este viernes a Guatemala procedentes de México.
Los jóvenes, agricultores originarios de Huehuetenango, partieron el 16 de septiembre de 1996 en busca del sueño americano. Tres días después, al intentar cruzar el río fronterizo, Sáenz Montejo se ahogó primero y Villatoro Velásquez pereció al tratar de rescatarlo. Erróneamente identificados como mexicanos por documentos encontrados, fueron enterrados en un cementerio de Matamoros, Tamaulipas.
Las familias, marcadas por la pobreza y el trauma del conflicto armado interno –donde perdieron a sus padres en masacres del ejército en 1982–, identificaron los cuerpos por fotos en prensa. Durante décadas, sin recursos ni apoyo estatal, lucharon por repatriarlos. En 2019 denunciaron la desaparición, y gracias a la organización guatemalteca ECAP y la mexicana Fundación para la Justicia, se logró la exhumación e identificación este año.
Rubia Villatoro Velásquez, hermana de Francisco, expresó alivio: “Ahora podré ponerle flores en su cumpleaños, cerca de mis padres”. La abogada Rosmery Yax Canastuj llamó al Estado guatemalteco a apoyar mecanismos transnacionales para búsquedas de migrantes desaparecidos.
Esta repatriación resalta la persistente tragedia migratoria centroamericana, donde la pobreza y la violencia impulsan rutas letales.



