SANTA BÁRBARA, CHIHUAHUA.- La región sur del estado enfrenta una grave crisis en su sector extractivo tras confirmarse que al menos ocho personas han perdido la vida en el municipio de Santa Bárbara en los últimos cuarenta días, un periodo marcado por el peligro extremo que enfrentan los trabajadores informales y formales en las minas y tiros de la zona. Del total de las víctimas mortales, siete se desempeñaban como gambusinos y una más era trabajadora activa del yacimiento.
De acuerdo con los archivos periodísticos y los reportes de las autoridades ministeriales, la cadena de siniestros comenzó el pasado 10 de septiembre, fecha en la que se confirmó el fallecimiento de Jesús Andrés R. M., de 32 años y apodado «El Rojo». El hombre había salido de su domicilio particular el 4 de septiembre para acudir a sus labores cotidianas y no regresó, lo que movilizó a sus familiares en su búsqueda durante seis días hasta que la Agencia Estatal de Investigación (AEI) localizó su cuerpo tras caer al fondo del tiro de la mina Los Magueyes, a una profundidad aproximada de 800 metros.
La situación de riesgo se agravó pocos días después, el 13 de septiembre, cuando un nuevo colapso en la mina La Flauta, situada en las inmediaciones de la zona conocida como Clarines, atrapó y provocó la muerte de otros cuatro gambusinos. Las víctimas de aquel trágico derrumbe fueron identificadas formalmente como José Ángel V. B., Jesús Manuel B. B., Irving P. G. y José Dionisio G. P., cuyas labores de rescate se prolongaron durante horas debido a la peligrosa acumulación de material pétreo y la inestabilidad de la estructura subterránea.
A estos hechos se sumaron los accidentes ocurridos en el transcurso de octubre, destacando el colapso registrado en un tiro minero del sector Clarines que cobró la vida de Héctor Adán C. P., de 29 años, originario del municipio de Guadalupe y Calvo, además de dejar a otros trabajadores lesionados. Estos incidentes consecutivos elevan a ocho el número de decesos vinculados directamente con derrumbes, caídas a tiros profundos y fallas en las medidas de seguridad laboral en la demarcación.
Gambusinaje y vulnerabilidad en la zona minera
Santa Bárbara, reconocida históricamente como una de las cunas de la actividad minera en el norte de México, padece una problemática compleja en torno al llamado gambusinaje. Esta práctica consiste en la búsqueda artesanal e informal de residuos de minerales en tiros abandonados, minas secundarias o zonas marginales de los grandes complejos de extracción sin las debidas certificaciones técnicas.
La falta de regulación, la ausencia de equipo de protección personal adecuado, el deterioro estructural de los tiros subterráneos que superan los cientos de metros de profundidad y la precariedad económica empujan cotidianamente a decenas de personas a arriesgar su vida en condiciones de alta vulnerabilidad. A pesar de los llamados de alerta emitidos por las autoridades de protección civil, la extracción informal persiste debido a la necesidad económica de las familias en la región serrana y sur del estado.
Por su parte, la Agencia Estatal de Investigación y la Fiscalía General del Estado mantienen abiertas las carpetas de investigación correspondientes para esclarecer las causas específicas de cada uno de los accidentes, determinar las condiciones de los inmuebles y deslindar responsabilidades sobre el acceso a estas zonas de alto riesgo que continúan cobrando vidas humanas.



