Washington, D.C.- Dos miembros de la Guardia Nacional fueron baleados este miércoles en la esquina de la calle 17 y la calle I, a pocas cuadras de la Casa Blanca. El ataque ocurrió pasadas las 14:15 hora local y dejó a los dos efectivos en condición crítica, aunque con vida. El presidente Donald Trump se encontraba en Florida al momento del incidente.
El agresor, un hombre que según fuentes preliminares sería de nacionalidad afgana, se acercó a los soldados y abrió fuego sin mediar palabra. Los guardias nacionales respondieron al ataque y, junto a otros efectivos que llegaron al lugar, lograron herir y reducir al sospechoso, que recibió al menos cuatro impactos de bala y fue detenido. Actualmente se encuentra hospitalizado bajo custodia federal.
Testigos relataron haber escuchado dos disparos seguidos de gritos y corridas. Una persona vio a agentes del Servicio Secreto persiguiendo a un individuo con sudadera con capucha. La zona fue acordonada de inmediato y la Casa Blanca activó protocolos de cierre temporal.
Confusión inicial sobre el estado de los heridos
En las primeras horas circuló información errónea sobre la muerte de ambos soldados. El gobernador de Virginia Occidental, Patrick Morrisey, publicó en redes sociales que los dos guardias nacionales, originarios de su estado, habían fallecido. Minutos después, el director del FBI aclaró que ambos seguían vivos y en estado crítico, recibiendo atención médica. Uno de ellos fue trasladado en helicóptero a un hospital.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, pidió oraciones por los heridos a través de la red social X. Desde Mar-a-Lago, el presidente Trump escribió en Truth Social que el responsable “pagará un precio muy alto” y destacó la labor de la Guardia Nacional y las fuerzas del orden.
Horas después del ataque, el Departamento de Defensa anunció el envío inmediato de quinientos efectivos adicionales de la Guardia Nacional a Washington para reforzar la seguridad en la capital.
Los soldados atacados formaban parte del contingente de más de dos mil miembros de la Guardia Nacional desplegados en Washington desde agosto de 2025 por orden del presidente Trump, con el objetivo de reducir la criminalidad. La medida ha sido cuestionada por autoridades locales demócratas, que la consideran una injerencia federal, aunque el gobierno la defiende como necesaria ante los altos índices de violencia en la ciudad.
La investigación está a cargo del FBI y el Departamento de Justicia. Hasta el momento no se ha informado sobre el móvil del atacante ni se ha confirmado la existencia de cómplices. Las autoridades continúan recolectando evidencia en el lugar de los hechos y revisando cámaras de seguridad.



