Ciudad de México . — La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó este lunes la posición inquebrantable de México contra la intervención militar estadounidense en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en un operativo que dejó decenas de muertos en Caracas.
Desde Palacio Nacional, durante su conferencia mañanera, Sheinbaum leyó un posicionamiento detallado: “La historia de América Latina es clara y contundente: la intervención nunca ha traído democracia”. Citó que “América no pertenece ni a una doctrina ni a una potencia; el continente americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman”.
La mandataria enfatizó que solo los pueblos pueden decidir su futuro, ejercer soberanía sobre sus recursos y definir su gobierno. Invocó a George Washington, Abraham Lincoln, la Constitución mexicana y la Carta de la ONU para concluir: “La acción unilateral y la invasión no pueden ser la base de las relaciones internacionales del siglo XXI; no conducen ni a la paz ni al desarrollo”.
Sheinbaum propuso una visión alternativa basada en cooperación, con cinco ejes: respeto irrestricto a la soberanía, inversión productiva, integración económica regional, bienestar social como prioridad y diálogo permanente entre iguales. Ante desafíos globales como el crecimiento asiático, insistió en que la fuerza no resolverá problemas, sino la cooperación, innovación y educación.
El rechazo mexicano se alineó con condenas de Chile, Brasil, Colombia, Uruguay y España a las “acciones militares unilaterales”, que abren un “precedente peligroso”. Sheinbaum reveló una conversación con Pedro Sánchez para coordinar el comunicado conjunto.
Pese a amenazas de Trump —quien llamó a Sheinbaum “muy linda pero asustada” y sugirió intervenciones en México, Cuba y Colombia—, la presidenta apuesta por diplomacia y cabeza fría. Ha militarizado la frontera, entregado capos, incrementado decomisos de fentanilo y detenido a 39,000 personas, logrando un acuerdo con Marco Rubio que respeta la soberanía mexicana.
“Cooperación sí, subordinación no”, reiteró Sheinbaum, aferrándose a ese entendimiento bilateral.