Ciudad de México – La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este lunes que la esperada reforma para reducir la jornada laboral máxima de 48 a 40 horas semanales no será aprobada en el periodo ordinario de sesiones que concluye el 15 de diciembre de 2025. Aunque la iniciativa será presentada antes de que termine el año, su discusión y eventual votación se trasladarán al próximo periodo legislativo, que inicia el 1 de febrero de 2026.
“Queremos que la reforma de las 40 horas se haga por consenso, como hemos hecho todas las reformas laborales desde 2018”, explicó la mandataria tras ser cuestionada al respecto. Sheinbaum insistió en que no habrá imposición y que el gobierno busca replicar el modelo de acuerdos voluntarios que funcionó con el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic) y con los incrementos históricos al salario mínimo.
El anuncio representa un cambio significativo respecto de las declaraciones previas de funcionarios y legisladores oficialistas. Hace apenas unas semanas, el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, había señalado que la iniciativa se presentaría la última semana de noviembre, mientras que el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, llegó a mencionar la posibilidad de un periodo extraordinario en diciembre o enero para sacarla adelante este mismo año.
La razón central del retraso, según Sheinbaum, es la falta de acuerdo pleno entre empresarios y representantes de los trabajadores. “No vamos a legislar sin consenso; eso ha sido la clave del éxito de las reformas laborales anteriores”, subrayó.
La reforma contempla modificar el artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo para establecer la jornada máxima de 40 horas, con implementación gradual hasta 2030 y el reconocimiento permanente del pago de horas extras. Organizaciones sindicales y colectivos como #YoPorLas40Horas lamentaron la decisión, aunque celebraron que al menos la iniciativa será presentada este año.
De no lograrse el consenso en 2026, el gobierno dejó abierta la puerta a un nuevo aplazamiento. Por ahora, la reducción de la jornada laboral —una de las demandas históricas del movimiento obrero mexicano— queda en compás de espera.



