Ciudad de México.- Durante su conferencia matutina de este martes, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, desmintió categóricamente la existencia de cualquier tipo de acuerdo político o negociación con la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, para utilizar al exfiscal general del estado, César Jáuregui Moreno, como un chivo expiatorio o proceder a su encarcelamiento a cambio de prebendas políticas.
La mandataria federal calificó como absurda la idea de un arreglo cupular en los tribunales, al señalar textualmente que su administración no pacta con autoridades estatales para definir quién va o no a prisión. Asimismo, la titular del Ejecutivo federal detalló que las indagatorias siguen su curso institucional y que corresponde plenamente a la Fiscalía General de la República (FGR) y a los órganos jurisdiccionales sustentar y comprobar los cargos imputados.
El posicionamiento presidencial surge en respuesta a las versiones difundidas por círculos políticos y allegados a la defensa del exfuncionario, quienes han sugerido una supuesta maniobra de distracción para proteger a la cúpula del gobierno chihuahuense tras el escándalo derivado del fallido operativo del pasado 19 de abril en la zona de El Pinal, municipio de Morelos, donde murieron dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.
Sheinbaum Pardo reiteró que las acciones operativas en territorio nacional carecían de los permisos estipulados por la Ley de Seguridad Nacional y calificó el despliegue nocturno como una irresponsabilidad. Agregó que, además de las acusaciones federales por traición a la patria y los cargos iniciales del fuero común por ejercicio ilegal del servicio público y coalición solicitados originalmente por la propia fiscalía estatal, la FGR mantiene abiertas otras líneas de investigación contra el exfuncionario por diversos delitos ajenos al caso de los agentes extranjeros.



