TECÁMAC, Estado de México.- Según un reporte de CNN, una camioneta Toyota Tacoma explotó la tarde del 29 de marzo de 2026 mientras circulaba por la carretera federal México-Pachuca, a la altura del kilómetro 39+500, frente al fraccionamiento Paseo del Bosque, dejando dos personas muertas calcinadas en el interior.
El vehículo, de color negro y con placas de circulación de Sinaloa, se desplazaba en dirección a Pachuca minutos después de haber salido del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Cámaras de vehículos cercanos captaron el momento en que la camioneta avanzaba normalmente cuando se produjo una fuerte explosión en la cabina, seguida de un incendio que consumió rápidamente la parte frontal y lateral de la unidad.
Las víctimas fueron identificadas como Francisco Efraín Beltrán de la Peña, de aproximadamente 50 años, alias “El Payín”, señalado como operador logístico del Cártel de Sinaloa, y el conductor Humberto Rangel Muñoz, de 31 años. Ambos eran originarios de Culiacán, Sinaloa.
Peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) determinaron que el artefacto explosivo se encontraba dentro de la cabina y detonó mientras el vehículo estaba en movimiento. No se trató de un explosivo adherido externamente.
Meses después del incidente, en mayo de 2026, CNN vinculó la explosión a una posible operación encubierta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. De acuerdo con el medio, el ataque formaría parte de una estrategia de la unidad élite Ground Branch dirigida contra operadores de mediano nivel de cárteles mexicanos involucrados en el tráfico de fentanilo.
Estas fuentes citadas por CNN señalan que agentes estadounidenses habrían facilitado o participado directamente en la colocación del explosivo como parte de acciones selectivas unilaterales en territorio mexicano. El caso se suma a otros incidentes reportados en Chihuahua y otras entidades donde supuestamente han intervenido operadores norteamericanos.
El gobierno de México ha rechazado tajantemente cualquier operación unilateral de agencias extranjeras en su territorio y ha exigido que la cooperación bilateral se limite al intercambio de inteligencia. Hasta ahora, ni la CIA ni el Departamento de Estado de Estados Unidos han confirmado o desmentido su participación en el hecho.
En círculos de seguridad persisten dos líneas principales de investigación: un posible ajuste de cuentas entre grupos criminales y la hipótesis de una acción internacional dirigida. La FGJEM continúa la investigación, recabando videos de vigilancia del AIFA y análisis del explosivo utilizado.



