Ciudad de México.- La salida de Marx Arriaga de la Secretaría de Educación Pública (SEP) marcó un episodio de tensión en el gobierno federal a mediados de febrero de 2026. El funcionario, quien desde 2021 dirigió la Dirección General de Materiales Educativos y fue el principal impulsor de los nuevos Libros de Texto Gratuitos bajo la Nueva Escuela Mexicana durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, fue destituido el viernes 13 de febrero.
La decisión se originó en desacuerdos profundos con la actual titular de la SEP, Mario Delgado, y la presidenta Claudia Sheinbaum. Arriaga se opuso firmemente a cualquier modificación en los contenidos de los libros, argumentando que representaban un legado del obradorismo y que los cambios atentaban contra la esencia de la Nueva Escuela Mexicana. Entre las solicitudes rechazadas figuraban ajustes para incorporar el rol de las mujeres en la historia, eliminar o modificar alrededor de 192 contenidos en materiales de preescolar, primaria y guías para maestros, según oficios internos desde octubre de 2025.
Ante su resistencia, se le ofrecieron alternativas como un consulado en el exterior o reubicaciones dentro del gobierno, opciones que rechazó. La SEP justificó el relevo como un cambio en la naturaleza del puesto, pasando a libre designación, y nombró a Nadia López García como sucesora. Arriaga, sin embargo, desconocía la validez del despido por falta de notificación formal por escrito y permaneció en sus oficinas durante cuatro días, lo que generó acusaciones de atrincheramiento y llamados a movilizar al magisterio para defender el proyecto educativo.
El martes 17 de febrero recibió el oficio de baja administrativa, firmó su salida y abandonó el edificio de la SEP en Coyoacán. En sus declaraciones finales, criticó «cloacas» internas de la dependencia y anunció que evaluaría con la base magisterial si procedía exigir prestaciones laborales pendientes o regresar a dar clases. Sheinbaum defendió la medida al afirmar que «los libros de texto no son patrimonio de una persona» y que el movimiento de transformación es colectivo y perfectible.
El caso expuso fisuras en la continuidad de políticas educativas clave y generó protestas menores en la SEP contra el titular Delgado. Arriaga, doctor en Filología Hispánica y originario de Texcoco, dejó el cargo sin renunciar voluntariamente, cerrando una etapa polémica en la que defendió con vehemencia su visión pedagógica.