Chihuahua, Chih.- Más de 170 sacerdotes de la Arquidiócesis de Chihuahua se congregaron este día en el tradicional Homenaje del Clero a la Virgen de Guadalupe, una celebración que desde 1950 reúne ininterrumpidamente al presbiterio para expresar su fe, fraternidad y comunión sacerdotal ante la Patrona de México.
Presidida por el arzobispo Constancio Miranda Weckmann, la ceremonia se convirtió en un signo visible de unidad y apoyo mutuo entre los ministros ordenados, quienes cada año acuden a encomendar su vida, su ministerio y la misión pastoral de la Iglesia local a la intercesión maternal de María.
En un ambiente de profunda espiritualidad, los presbíteros buscaron en Santa María de Guadalupe consuelo, fortaleza y renovación interior. Pidieron ser cubiertos bajo su manto protector y conducidos hacia Jesucristo, con el propósito de iniciar el año pastoral con corazones renovados y dispuestos al servicio del pueblo fiel.
El homenaje, surgido durante el pastoreo del arzobispo Antonio Guízar y Valencia, se ha consolidado como una de las expresiones espirituales más arraigadas en la vida eclesial chihuahuense. Su objetivo central es reavivar la confianza en la presencia amorosa de la Virgen en la Iglesia y fomentar entre los fieles una devoción viva, cercana y comprometida, sobre todo en tiempos de grandes desafíos sociales y espirituales.
Durante el acto también se resaltó la unidad de toda la Iglesia diocesana en torno al proyecto de construcción de la Basílica de Guadalupe, que avanza en la zona conurbada entre los municipios de Chihuahua y Aquiles Serdán, como parte del caminar pastoral del estado.
Al concluir, los sacerdotes reiteraron su oración constante por las familias chihuahuenses y confiaron nuevamente su vocación al cuidado de la Virgen, pidiéndole que los fortalezca, los proteja y los renueve día a día en su entrega al pueblo de Dios.
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