Guadalajara, Jalisco. — Miles de volantes con rostros de personas desaparecidas cubren las calles de la capital de Jalisco, la segunda ciudad más grande de México. Mensajes como “Te extrañamos”, “¿La has visto?” y “Te estamos buscando” se pegan en edificios, postes, monumentos y paradas de autobús, integrándose al paisaje cotidiano en un estado que acumula 12,500 casos documentados de desapariciones.
Este fenómeno ocurre en el epicentro de la crisis de desapariciones forzadas en el país, agravada por la violencia de cárteles. Jalisco quedó marcado recientemente por una ola de enfrentamientos tras el asesinato del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, conocido como “El Mencho”. México registra casi 131,000 desaparecidos desde el inicio de la guerra contra el narcotráfico en 2006, muchos atribuidos a tácticas de terror de grupos criminales.
Familias afectadas, como la de Carmen López —quien busca a su hermano y sobrino— y Héctor Flores, líder del colectivo Luz de Esperanza, cuelgan entre 2,000 y 5,000 carteles cada fin de semana. Estos esfuerzos buscan visibilizar la crisis y obtener pistas, pero los volantes se retiran constantemente, obligándolos a repetir la acción.
Ahora, colectivos denuncian que el gobierno local impulsa una reforma legislativa para facilitar la remoción de estos avisos en espacios públicos clave, como universidades, el Congreso estatal, museos e iglesias, de cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde Guadalajara será sede en junio. “No les interesa que la gente que viene del exterior los vea”, afirmó López, acusando un intento por “limpiar” la imagen de la ciudad.
La legisladora Norma López, de Morena, impulsora de la propuesta, negó que busque prohibir los carteles y aseguró que la iniciativa solo regula su retiro en ciertos lugares sin sanciones, defendiendo también a las familias afectadas —ella misma tiene un familiar desaparecido.
La violencia reciente ha paralizado búsquedas en fosas clandestinas, ya que las fuerzas de seguridad no pueden brindar protección temporal a los colectivos. Mientras, el conteo de desaparecidos crece y la normalización de los volantes en la vida diaria refleja la profundidad de la crisis.
(Con informacion de Megan Janetsky, de Los Ángeles Times)